Contenido

Índice de Desarrollo Humano
ODM
Índice de Compromiso Cumplido
Participación Política
Economía y Pobreza
Salud
Educación
Violencia
Esfuerzos legales


Nicaragua


Índice de Desarrollo Humano (IDH)


Elaborado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) el IDH constituye una medida básica de comparación para evaluar los avances de todos los países del mundo en algunas dimensiones relevantes del desarrollo humano como son la esperanza de vida, la alfabetización de adultos, la matriculación combinada primaria, secundaria y terciaria y el PIB real per cápita.

El IDH se mide en una escala de 0 a 1, y a partir de esa escala se consideran tres rangos de desarrollo humano: a) desarrollo humano alto, cuando el valor del IDH en una región o país es mayor o igual a 0.80; b) desarrollo humano medio, cuando el valor del IDH está entre 0.50 y 0.79; c) desarrollo humano bajo, cuando el valor del IDH es menor a 0.50

Entre 1991 y 1992 el valor del IDH cayó drásticamente y tras varios años de comportamiento inestable, en 1997 inició un proceso de aumento sostenido. Según el Informe Mundial de Desarrollo Humano 2006 se encuentra en la posición 112 entre 177 países (con un valor de 0,698), en la categoría de países con desarrollo humano medio.

Índice de Desarrollo Relativo al Género (IDG)

Éste considera la información desagregada por sexo y mide el logro en las mismas dimensiones y con las mismas variables que el IDH, pero tomando en cuenta la desigualdad de logro entre mujeres y hombres. Mientras mayor sea la disparidad de género en cuanto al desarrollo humano básico, menor es el IDG de un país en comparación con su IDH.

En el Informe de 2006, Nicaragua se clasificó según su IDG en la posición 88 entre un total de 136 países (con un valor 0,684).

Según el Informe Mundial de Desarrollo Humano de 2006, atendiendo la información desglosada por indicadores, la esperanza de vida para las mujeres es aproximadamente de cinco años superior a la de los hombres (72,4 y 67,6 respectivamente). La tasa de alfabetización en adultos a partir de 15 años es prácticamente similar (en torno al 76%). En cuanto a la tasa de matriculación combinada en enseñanza primaria, secundaria y terciaria, ésta es de 71% para las mujeres y de 69% para los hombres. Finalmente, en cuanto a los ingresos medios estimados en dólares (PPA), en Nicaragua se observa que los ingresos de las mujeres representan aproximadamente un tercio de los ingresos de los hombres (1.747$ PPA las mujeres y los hombres 5.524).

 

Valor IDH
Valor IDG
Informe 2002 (datos 2000)
0,635
0,636
Informe 2005 (datos 2003)
0,690
0,683
Informe 2006 (datos 2004)
0,698
0,684



Índice de Potenciación de Género (IPG)

El IPG mide las oportunidades de las mujeres y refleja las desigualdades en tres esferas: participación política, participación económica y poder sobre los recursos económicos. Cuanto más cercano a uno sea el valor del IPG, menores son las desigualdades entre los hombres y las mujeres en los tres ámbitos considerados, y cuanto más cercano a cero sea su valor, mayores son las desigualdades.

La ausencia de datos en los Informes no permite ver la evolución del IPG en Nicaragua. Sin embargo, el Informe Mundial 2006 incluye información sobre los indicadores que componen dicho índice. Se observa que la proporción de mujeres en escaños parlamentarios es del 20.7%. Finalmente, si la relación equitativa en los ingresos percibidos entre hombres y mujeres sería 1, en el caso de Nicaragua es de 0,32, lo que indica una cifra muy desfavorable para la mujer (menos del tercio).


Los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM)


Los ODM suponen un respaldo político sin precedentes al impulso compartido de procesos de desarrollo centrados en las personas, en su bienestar y en la libertad. Los ocho ODM –concretos, medibles y exigibles- tienen su origen en la Declaración del Milenio (septiembre 2000) donde se formulan las prioridades de desarrollo para el siglo XXI, prioridades que hunden sus raíces en el mismo marco filosófico que inspira los Derechos Humanos.

De los ocho ODM formulados, sólo el Objetivo 3 se refiere explícitamente a la equidad de género. Numerosas voces han señalado la “ceguera de género” de los ODM y el reto ineludible que supone la transversalización del enfoque de género en todos ellos.

Objetivo 3 Meta 4 Indicadores
Promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer. Eliminar las desigualdades entre los géneros en la enseñanza primaria y secundaria, preferiblemente para el año 2005, y en todos los niveles de la enseñanza antes de fines de 2015. 9. Relación entre niñas y niños en la educación primaria, secundaria y superior
10. Relación entre las tasas de alfabetización de las mujeres y los hombres de 15 a 24 años
11. Proporción de mujeres entre los empleados asalariados en el sector no agrícola
12. Proporción de puestos ocupados por mujeres en el parlamento nacional

 

El Informe Las Metas del Milenio y la igualdad de género. El caso de Nicaragua, de Naciones Unidas, ofrece unamirada de género de cada una de las metas, además de incluir la información desglosada según los indicadores que conforman el Objetivo 3. Por lo que se refiere a la relación entre niñas y niños en la educación primaria, secundaria y superior, comenta el estudio que “el acceso a la educación primaria es bastante equitativo, con ligeras diferencias a favor de los niños en el área urbana y de las niñas en el área rural”. En 2001, en el área urbana había 99 niñas matriculadas en primaria por cada 100 niños; en cambio, en el área rural había 103 niñas por cada 100 niños. En cuanto a la educación secundaria, en el mismo documento se asegura que “la relación entre las tasas brutas de escolarización aumenta significativamente a favor de las mujeres, especialmente en el área rural”. Respecto a la educación técnica y superior se afirma que existe igualdad en el acceso, y que “en 2001 las mujeres representaron el 55,1% y 51,2% de la población matriculada en educación técnica y superior” respectivamente. En el indicador que se refiere a la relación entre las tasas de alfabetismo de las mujeres y los hombres de 15 a 24 años, este documento sobre los ODM muestra una evolución positiva para las mujeres, al pasar la tasa de alfabetismo de 98% en 1970 a 102% en el 2000.

Por su parte la OIT brinda datos de la proporción de mujeres entre los empleados en el sector no agrícola, en relación con el total de trabajadores, asegurando que fue de 49% en 1990; cifra bastante superior al 33.8% del total de ocupados que representaban las mujeres en 1993.

En Nicaragua las mujeres fueron reconocidas como ciudadanas, con derecho a elegir y ser electas, en 1954. Desde entonces las mujeres nicaragüenses han ejercido su derecho a la ciudadanía de forma limitada, ya que por muchos años estuvieron ausentes de los cargos de elección popular. De acuerdo con la CEPAL en la década de los 80 las mujeres electas como diputadas a la Asamblea Nacional constituían el 12%, proporción que se elevó a 19% en 1990, año en que también fue electa por primera vez una mujer a la Presidencia de la República. En 1996 la presencia femenina en el poder legislativo fue de 10% y en 2001 de 21%.

Índices de compromiso cumplido (ICC)


El ICC constituye un instrumento técnico-político que busca medir el cumplimiento de los compromisos nacionales e internacionales suscritos por los gobiernos en materia de equidad de género y adelanto de las mujeres, como una forma de control ciudadano que busca evidenciar con datos confiables la situación de las mujeres y su evolución en los 10 años establecidos por la Plataforma de Acción de Beijing. Este Índice se desarrolla ampliamente en el documento titulado ¿Han avanzado las mujeres? Índice de Compromiso Cumplido Latinoamericano 1995-2000, elaborado por FLACSO Chile y UNIFEM (descargar documento).

Con relación a la meta ponderada para la región para el ICC, establecida en el 77,75%, Nicaragua muestra un estancamiento, con los valores más bajos de la región, con el 59.6% en 1995, 50.4% en el 2000, y 56.1% en el 2003.

El ICC considera tres áreas temáticas, las cuales están constituidas por una serie de indicadores regionales que permiten medir los avances en el cumplimiento de las metas establecidas. Estas áreas temáticas son:

1. Participación y acceso al poder
2. Autonomía económica y pobreza
3. Salud de la mujer y derechos sexuales y reproductivos

 

Participación política


Para analizar esta área retomamos principalmente el ICC relativo a participación ciudadana y acceso al poder (ver documento). En este se observa que en Nicaragua existen significativos retrocesos en el logro de la paridad, siendo el 50% la meta trazada para los indicadores que conforman esta área temática: representación en el poder ejecutivo, legislativo y local.

En cuanto al indicador de representación en el poder ejecutivo, que incluye cargos de Ministras de Estado o Secretarias Ministeriales nacionales o federales, se observan retroceso en los tres años considerados, siendo: 10,0% en 1995, 5,0% en el 2000, hasta el 8,3% en el año 2003.

En torno a la representación en el poder legislativo, que incluye cargos parlamentarios nacionales o federales, a pesar de haber retrocedido en el año 2000 se observa en Nicaragua un importante avance en el último año analizado: 10,8% en 1995, 9,7% en el 2000, alcanzando para 2003 el 20,4%, aunque todavía lejos de la meta trazada para estos indicadores (50%).

Respecto al poder local, se observan valores que muestran un retraso y estancamiento en los dos últimos años estudiados, siendo: 20,7% en 1995, y 9,3% en el 2000 y el 2003.

Actualmente en Nicaragua no existe una ley nacional de cuotas.

Economía y pobreza


Para analizar esta área retomamos principalmente el ICC relativo a autonomía económica y pobreza (ver documento), que está conformada por indicadores que hacen visible las inequidades del mercado respecto de las mujeres y expresan las barreras económicas, sociales y culturales que enfrentan para el logro de su autonomía económica.

Los valores de esta área temática para los años 1995, 2000 y 2003 fueron: 61,6%, 57,8% y 66,1% respectivamente; valores que en los tres años fueron los más bajos respecto de los experimentados por los demás países de la región. Esta situación además mantiene a Nicaragua aún lejos de la meta total ponderada para la región (98,30%), a partir de los indicadores que lo constituyen: 1) Relación de ingresos medios de las mujeres ocupadas respecto de los hombres ocupados; 2) Hogares con jefatura femenina en categoría no pobres; 3) Mujeres alfabetizadas de 15 a 24 años de edad.

Respecto a la relación de ingresos medios, Nicaragua muestra una leve evolución, sobre todo en el último de los años analizados, en el logro de la meta trazada para la región (100%), siendo 76,8% en 1995, disminuyendo a 65,1% en el 2000, llegando a 69,0% en el 2003, aunque todavía lejos de la meta.

En cuanto al porcentaje de hogares con jefatura femenina en categoría no pobres, siendo la meta regional el 95%, Nicaragua muestra porcentajes con avances, aunque lejanos a la meta al final del período estudiado: 36,1% en 1995, 34,9% en el 2000, y 39,0% en el 2003.

En torno al tercer indicador, la meta establecida para la región es que el 100% de mujeres de 15 a 24 sean alfabetizadas. Al respecto, los datos evidencian en Nicaragua una evolución ascendente, a poco más de diez por ciento de la meta, siendo: 70,5% en 1995; 72,3% en el 2000, llegando al 88,8% en el 2003.

Según estadísticas de género de la CEPAL, se observa entre otros, que la tasa de desempleo urbano en el 2001 era del 11.7% para la mujer y del 13.1% para los hombres. Además, se agrega que el salario medio por mujer era de 61.7% del salario medio por hombre con trece y más años de instrucción en el área urbana en 2001.

Salud


Para analizar esta área retomamos principalmente el ICC relativo a salud de la mujer y derechos sexuales y reproductivos (ver documento). La evolución en Nicaragua, en torno a esta área, muestra nuevamente uno de los valores más bajos de la región en el último de los años considerados, siendo: 76,2% en 1995, 62,2% en el 2000, y 62,7% en el 2003, ello a partir de los indicadores que lo constituyen:

1) Mujeres en edad fértil usuarias de métodos anticonceptivos modernos. Para este indicador la meta establecida a escala regional es de 60%, de ahí que se observe un retraso en Nicaragua, pues pasó del 56,6% de 1995, al 30,8% en el 2000, avanzando apenas al 40,3% en el 2003.

2) Nacidos vivos de madres de 20 o más años. En cuanto a este indicador se estableció una meta regional de 95%, observándose en Nicaragua un constante retroceso: siendo para 1995 el 78,4%, para el 2000 el 75,0%, disminuyendo a 71,7% en el 2003.

3) Atención institucional al parto. Este es otro de los indicadores que colocan a Nicaragua con los valores más bajos de la región en el último año considerado, partiendo de que la meta establecida para éste ha sido del 100%, observando así los retrocesos: 59,2% (en 1995), 52,8% (en 2000), descendiendo hasta 47,8% (en el 2003).

El diagnóstico regional de género del 2003 que ofrece el Banco Mundial, titulado Desafíos y oportunidades para la equidad de género en América Latina y El Caribe, considera que la mortalidad materna y la violencia doméstica son los principales problemas con relación a género en Nicaragua.

La mirada de género de las Metas del Milenio, realizada por la CEPAL (2005), comenta que en el período 1990-1998 la mortalidad materna estimada fue de 150 por 100.000 nacidos vivos. El principal factor condicionante de este problema, se afirma en el documento, “es el alto riesgo reproductivo de las mujeres nicaragüenses que se manifiesta en un elevado número de hijos por mujer y en una alta tasa de fecundidad específica en las mujeres menores de 19 años y mayores de 35 años”. Así, en 2001, el 24.7% de las adolescentes ya eran madres o estaban embarazadas.

Hasta 2006 el Código Penal en Nicaragua sancionaba como delito el aborto, aunque contemplaba el aborto terapéutico en tres circunstancias: a) cuando la vida de la mujer o el feto estuviesen en peligro por una enfermedad causada o agravada por el embarazo; b) si existe la posibilidad de que haya fracasado el embarazo; c) cuando exista la seguridad de que mediante el aborto se evitará un agravamiento o se logrará una mejoría o curación de la paciente. Hasta el 2006 no se permitía el aborto en caso de malformaciones congénitas, incesto o violación.

Sin embargo, en octubre de 2006, en el contexto de el período electoral, el Congreso nicaragüense aprobó una reforma al Código Penal. Con esta reforma se sanciona el aborto terapéutico con sentencias de entre cuatro y ocho años de prisión a quienes lo practiquen. La reforma al código nicaragüense al respecto fue aprobada por 52 diputados de los 90 que integran el legislativo y ratificada por el presidente saliente Enrique Bolaños.

Educación


“La matricula total de los programas educativos en Nicaragua han experimentado un crecimiento sostenido, sin embargo, la desaceleración en el ritmo de crecimiento de la matricula de educación primaria (inferior a la tasa de crecimiento poblacional) podría afectar el cumplimiento de las metas del Milenio”, según se valora en el documento Estado del Sistema de educación Básica y Media (Edición 2004) del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes de Nicaragua. Se argumenta además que las principales razones que explican la no asistencia a clases de las niñas y niños entre 7 y 12 años y más, son la realización de trabajos domésticos o del campo y los problemas económicos, las cuales explican el 57% de la inasistencia de niñas y niños a los centros escolares. A pesar de la falta de datos desagregados, es necesario puntualizar que esta dinámica tiene repercusiones concretas en la escolarización de las niñas, pues cuando faltan recursos económicos, normalmente son las niñas las que tienen que retirarse de la escuela para asumir labores en el hogar o en muchos casos el rol de proveedoras en la economía familiar.

Por otra parte, en el documento Comportamiento de la variable género en la educación superior en Nicaragua (IESALC – UNESCO) se detalla un aumento importante en el acceso a la educación superior. Para el 2004 se reporta un porcentaje de 44% para hombre y un 56% de mujeres matriculadas, como se observa en el siguiente cuadro presentado en dicho documento.

Consolidado de Matrícula por períodos quinquenales
en la educación superior
1980 -2004

Año
Matricula
Porcentaje
Total Masculino Femenino
Masculino
Femenino

1980

13,467

3,878

5,140

43%

57%

1985

26,322

11,555

14,767

44%

56%

1990

26,548

12,061

14,487

45%

55%

1995

39,160

19,263

19,897

49%

51%

2000

59,187

26,551

32,636

45%

55%

2004

67,920

29,920

38,000

44%

56%

FUENTE: El Instituto de estadísticas de la UNESCO presenta una tabla de alfabetismo,
por país y por género, que para el 2006 muestra una mínima brecha de género existente en la población alfabeta de Nicaragua.

 

IInstituto de estadística de la UNESCO (UIS)
Tasa de alfabetismo y población analfabeta de 15 y más años
Por país y género / abril 2006

Tasa de alfabetismo (%) Población analfabeta de 15 y más años
País o territorio
Hombre Mujer Total
Hombre
Mujer
Total
% de mujeres
Fuente
Nicaragua
76,8
76,6
76,7
339.501
351.764
691.266
50,9
s2001
FUENTE: Naciones Unidas - División de Población. El estimado de población
usado corresponde al año del Censo o la Encuesta.
SIMBOLOS USADOS: c: CENSO


Violencia


Respecto de la prevalencia de la violencia doméstica o intrafamiliar, el documento
El impacto socioeconómico de la violencia doméstica contra la mujer en Chile y Nicaragua, realizado en 1997 por Morrison, A. y Orlando B., publicado por el BID, señala que el 70% de las mujeres nicaragüenses habían sufrido violencia física alguna vez en su vida, mientras que el 33% por ciento la había experimentado en el último año. Del total de denuncias recibidas en la Comisaría de la Mujer y la Niñez en 1997, el 61% fue por violencia intrafamiliar y el 39% por delitos sexuales. De estas últimas, el 42% fue por lesiones y el 14 por ciento por violación. Esto representa un aumento de 88% con relación a 1996, que es muy superior al crecimiento del delito en general (13,9%). El incremento de denuncias por delitos sexuales fue superior al 100%, en tanto el delito por violación experimentó un aumento de 124%. De las tentativas de violación y violaciones frustradas ocurridas los años 1995 y 1998, el 94 por ciento de los casos fueron esclarecidos. El concepto de esclarecimiento para la policía significa que la denuncia ameritó que se iniciaran las investigaciones encontrándose pruebas que permitieran llevar el proceso a la siguiente etapa judicial, según el Informe Nacional Nicaragua sobre la situación de la violencia de género contra las mujeres, PNUD, marzo 1999.

La Encuesta Nicaragüense de Demografía y Salud (ENDESA) de 1998 indica que “el 29% de las mujeres nicaragüenses que han vivido en pareja han sufrido algún tipo de abuso físico o sexual. El 94% de las mujeres víctimas de abusos declararon que la violencia física fue acompañada de insultos y vejaciones, y de un fuerte control de sus actividades diarias. El 31% de las mujeres sufrieron malos tratos cuando estaban embarazadas, y una de cada tres mujeres sometidas a violencia fueron también forzadas a tener relaciones sexuales. El 97% de las mujeres afirmaron que el agresor era su actual o anterior pareja y que en general los incidentes acontecieron dentro del hogar”.

Esfuerzos legales para la igualdad en el país


El Instituto Nicaragüense de la Mujer (INIM) fue creado por el decreto No. 293, del 22 de diciembre de 1987, adscrito a la Presidencia de la República. Su antecesora inmediata fue la Oficina de la Mujer, constituida en 1982. En 1993 fue aprobada la Ley Orgánica del INIM, mediante el decreto No. 36-93, según la cual ésta es una entidad descentralizada, de duración indefinida, con personalidad jurídica, patrimonio propio, plena capacidad para adquirir derechos y contraer obligaciones con autonomía técnica y funcional. De acuerdo a su ley orgánica, el INIM ha definido como su misión “rectorar la formulación, promoción, ejecución y evaluación de políticas, planes, programas y proyectos que promuevan la equidad de género en la sociedad nicaragüense. Sin embargo, en su desarrollo institucional reciente, este rol ha sido débil, fundamentalmente a los siguientes factores:

  • En 1998, la Ley 290 “Organización, Competencia y Procedimientos del Poder Ejecutivo” mantuvo vigente la Ley Orgánica del INIM, pero lo adscribió orgánicamente al Ministerio de la Familia (MIFAMILIA). Esto hizo que la participación del INIM en el gabinete social haya quedado sometida a la “voluntad” del gobernante de turno, lo que limita sus posibilidades de incidencia en las políticas públicas.
  • Entre 1993 y 2001, el presupuesto total de gastos –corrientes y de capital– asignado al INIM fue equivalente al 0,03 por ciento del Presupuesto General de la República; en el 2001 y 2002 su peso relativo se incrementó al 0,07 por ciento.

El INIM definió en su Plan Estratégico 2002- 2006 y definió la incidencia en políticas públicas y promoción normativa como su principal eje de trabajo. Según el Informe Nacional sobre Desarrollo Humano de 2005 desde finales de los ochenta, “Nicaragua se ha caracterizado por contar con un amplio y beligerante movimiento de mujeres. Éste, sin embargo, ha centrado sus reivindicaciones en la aprobación e implementación de normas legales referidas principalmente a la promoción y defensa de sus derechos políticos y sociales”. Algunas de las principales leyes o artículos aprobados en parte por la capacidad de incidencia del movimiento de mujeres:

  • Artículos 48 y 72 de la Constitución Política. En el primero se establece la obligación del Estado de eliminar los obstáculos que impidan de hecho la igualdad entre los(as) nicaragüenses y su participación efectiva en la vida política económica y social del país. En el segundo quedan protegidos por el Estado tanto el matrimonio como la unión de hecho estable.
  • Ley de Disolución del vínculo matrimonial por voluntad de una de las partes.
  • Ley de Alimentos.
  • Ley de Relaciones entre padre, madre e hijos.
  • Decreto Ley sobre Lactancia materna.
  • Reformas a la Ley de Seguridad Social y su reglamento, con el objetivo de fomentar el derecho al amamantamiento y reconocer el derecho a la seguridad social de la mujer en unión de hecho.
  • Ley 150, reformas al Código Penal (1992), para penalizar los delitos sexuales.
  • Ley 230, reformas al Código Penal (1996), para prevenir y sancionar la violencia intrafamiliar; penalizar la violencia sicológica y crear medidas de protección a la persona agredida.
  • Ley 228 de la Policía Nacional, que crea el Departamento Nacional de las Comisarías de la Mujer y la Niñez.
  • Ley de Reforma Agraria y Ley de Cooperativas, que establecieron la igualdad de derechos para mujeres y hombres en la tenencia de la tierra, la organización en cooperativas y la integración a actividades agropecuarias.

Entre las acciones realizadas por el INIM, en los últimos años, destacan:

  • En 1997 creó la Comisión Interinstitucional Mujer y Desarrollo Rural.
  • En el 2000 coordinó el proceso de formulación de declaración de políticas de equidad de género y planes de acción en la mayoría de las instituciones del sector público agropecuario.
  • Encabezó el proceso de formulación del Plan nacional de prevención de la violencia intrafamiliar y sexual 2001-2006 y del presente Programa Nacional de Prevención de la Violencia basada en Género 2005- 2009.

Para asegurar la equidad de género en las políticas públicas el INIM formuló una propuesta de Programa Nacional de Equidad de Género incorporado en el eje de Gobernabilidad del Plan Nacional de Desarrollo. La propuesta abarca los supuestos de género de las políticas públicas en distintos sectores y promueve el avance en la intersectorialidad, implica asimismo la definición de una Política Nacional de Equidad de Género y su Plan de Acción. Este proceso se encuentra en proceso de consulta y elaboración.

Por lo que respecta la legislación internacional en materia de derechos humanos de las mujeres, Nicaragua ha firmado la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), no así su Protocolo Facultativo. A escala regional, Nicaragua ha firmado (1994) y ratificado (1995) la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer de Belém do Pará.

En cuanto a los Convenios de la Organización Internacional del Trabajo que cumplen el mandato en materia de igualdad entre los sexos, Nicaragua ha ratificado los Convenios 100 sobre igual remuneración, el 111 sobre discriminación en el empleo. Sin embargo, no ha ratificado los Convenios 156 sobre los trabajadores con responsabilidades familiares, ni el 183 sobre la protección de la maternidad.

 

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