Contenido

Índice de Desarrollo Humano
ODM
Índice de Compromiso Cumplido
Participación Política
Economía y Pobreza
Salud
Educación
Violencia
Esfuerzos legales


Bolivia


Índice de Desarrollo Humano (IDH)


Elaborado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) el IDH constituye una medida básica de comparación para evaluar los avances de todos los países del mundo en algunas dimensiones relevantes del desarrollo humano como son la esperanza de vida, la alfabetización de adultos, la matriculación combinada primaria, secundaria y terciaria y el PIB real per cápita.

El IDH se mide en una escala de 0 a 1, y a partir de esa escala se consideran tres rangos de desarrollo humano: a) desarrollo humano alto, cuando el valor del IDH en una región o país es mayor o igual a 0.80; b) desarrollo humano medio, cuando el valor del IDH está entre 0.50 y 0.79; c) desarrollo humano bajo, cuando el valor del IDH es menor a 0.50

El Informe de Desarrollo Humano Mundial 2006 sitúa a Bolivia entre los países que mantienen un desarrollo humano medio, en la posición 115 (con un 0,692) entre 177 países.

Índice de Desarrollo Relativo al Género (IDG)

Éste considera la información desagregada por sexo y mide el logro en las mismas dimensiones y con las mismas variables que el IDH, pero tomando en cuenta la desigualdad de logro entre mujeres y hombres. Mientras mayor sea la disparidad de género en cuanto al desarrollo humano básico, menor es el IDG de un país en comparación con su IDH.

Con relación al IDG, Bolivia se encuentra en una de las últimas posiciones de la región –junto a Guatemala-, ubicándose en la posición relativa de 86 (con valor 0,687) en un “ranking” de 136 países, según el Informe de Desarrollo Humano del 2006.

El Informe del 2006 detalla que para el 2004 la esperanza de vida de las mujeres era aproximadamente de cuatro puntos superior a la de los hombres. Por otra parte, se observa la disparidad del porcentaje entre hombres y mujeres en la tasa de alfabetización de adultos, siendo de 93.1% y 80,7 respectivamente; una disparidad que resulta obvia también en la tasa de matrícula combinada (89% para los hombres y 83% para las mujeres). Finalmente, en cuanto a los ingresos medios estimados en dólares (PPA), en Bolivia se observa que los ingresos de las mujeres representan aproximadamente la mitad de los ingresos de los hombres (1.983$ PPA las mujeres y los hombres 3.462).

Valor IDH
Valor IDG
Informe 2002 (datos 2000)
0,653
0,645
Informe 2005 (datos 2003)
0,687
0,679
Informe 2006 (datos 2004)
0,692
0,687

 

Índice de Potenciación de Género (IPG)

El IPG mide las oportunidades de las mujeres y refleja las desigualdades en tres esferas: participación política, participación económica y poder sobre los recursos económicos. Cuanto más cercano a uno sea el valor del IPG, menores son las desigualdades entre los hombres y las mujeres en los tres ámbitos considerados, y cuanto más cercano a cero sea su valor, mayores son las desigualdades.

Valor IDG
Informe 2002 (datos 2000)
0,450
  1. Informe 2005 (datos 2003)
0,525
Informe 2006 (datos 2004)
0,499


El Informe Mundial de Desarrollo Humano del 2005 coloca a Bolivia en la posición 47 entre 80 países (con un valor de 0,525), pasando en el Informe Mundial del 2006 a la posición 56, entre 75 países (con un valor de 0,499), lo que evidencia un retroceso en Bolivia respecto al IPG. Los valores del indicador evidencian las enormes desigualdades que existen entre hombres y mujeres en los ámbitos económico y político.

Según el Informe de Desarrollo Humano Mundial de 2006, el porcentaje de mujeres legisladoras, altas funcionarias y directivas es del 36%, y la participación de las mujeres en los puestos profesionales y técnicos asciende al 40%, mientras que la proporción de mujeres en escaños parlamentarios es del 14.6%. Finalmente, si la relación equitativa en los ingresos percibidos entre hombres y mujeres sería 1, que en el caso de Bolivia es 0,57, indica una cifra muy desfavorable para la mujer (aproximadamente la mitad).

Por otra parte, el Informe de Desarrollo Humano de Género en Bolivia 2005, elaborado por el PNUD, detalla que “la distribución del poder económico y político entre hombres y mujeres en Bolivia es desigual, fundamentalmente en lo concerniente a la participación política y a la distribución de los ingresos”. En lo que respecta a la participación económica, profesional y técnica el índice, el mismo Informe muestra un mayor nivel de equidad entre hombres y mujeres. Sin embargo, se aclara, “esta equidad en la participación económica se refiere estrictamente a la participación en la población económicamente activa, es decir, puesto que se trata de la distribución ocupacional y relativa al nivel y calidad de las ocupaciones entre hombres y mujeres, ésta es muy desigual”.

También se agrega que, no obstante la evolución positiva en la última década del IPG en Bolivia, el porcentaje de crecimiento de la participación económica de las mujeres es inversamente proporcional a la evolución de la segregación sexual de las ocupaciones en el mercado laboral, lo cual aclaran, quiere decir que si bien la equidad de género en la participación económica ha evolucionado positivamente, la equidad relativa a la calidad de esa inserción económica ha tendido más bien a disminuir en los últimos diez años.


Los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM)


Los ODM suponen un respaldo político sin precedentes al impulso compartido de procesos de desarrollo centrados en las personas, en su bienestar y en la libertad. Los ocho ODM –concretos, medibles y exigibles- tienen su origen en la Declaración del Milenio (septiembre 2000) donde se formulan las prioridades de desarrollo para el siglo XXI, prioridades que hunden sus raíces en el mismo marco filosófico que inspira los Derechos Humanos.

De los ocho ODM formulados, sólo el Objetivo 3 se refiere explícitamente a la equidad de género. Numerosas voces han señalado la “ceguera de género” de los ODM y el reto ineludible que supone la transversalización del enfoque de género en todos ellos.

Objetivo 3 Meta 4 Indicadores
Promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer. Eliminar las desigualdades entre los géneros en la enseñanza primaria y secundaria, preferiblemente para el año 2005, y en todos los niveles de la enseñanza antes de fines de 2015. 9. Relación entre niñas y niños en la educación primaria, secundaria y superior
10. Relación entre las tasas de alfabetización de las mujeres y los hombres de 15 a 24 años
11. Proporción de mujeres entre los empleados asalariados en el sector no agrícola
12. Proporción de puestos ocupados por mujeres en el parlamento nacional


En el Tercer Informe: Progreso de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, Asociados al Desarrollo Humano (Bolivia 2003-2004), elaborado por la Unidad de Análisis de Políticas Sociales y Económicas (UDAPE) con el apoyo de los miembros del Comité Interinstitucional de las Metas de Desarrollo del Milenio, se asegura que de manera general la cobertura educativa para las niñas y adolescentes ha avanzado y que la tendencia muestra que la brecha se está eliminando.

Algunos de los datos reflejados en este Tercer Informe se refieren a la cobertura neta en educación, revelando que la educación primaria para las niñas alcanzó el 96.5% en el 2002 y para los niños 96.7% en la misma gestión. Además, se agrega que la cobertura neta en educación secundaria alcanzó a 53.5% para mujeres y 56.3% para hombres en 2002.

Se añade también que el porcentaje de niñas que culmina la primaria (tasa de término) se ha incrementado de 52.1% en 1992 a 73.3% en 2003; situación de incremento que también se ha reflejado en el caso de los niños, cuyo porcentaje subió de 58,7% a 76.7% para el mismo periodo.

Una de las valoraciones en este Tercer Informe es que los avances observados en la tasa de término, tanto de la primaria como en secundaria, es consecuencia de la implementación de la Reforma Educativa, que introdujo acciones para reducir la inequidad de género en la escuela, lo que se tradujo en un mayor acceso y permanencia de las mujeres en las escuelas. Sin embargo, se agrega en el mismo Informe, algunas dificultades y desafíos que se plantean se refieren a la falta de recursos financieros destinados a la equidad de género en educación.

 

Índices de compromiso cumplido (ICC)


El ICC constituye un instrumento técnico-político que busca medir el cumplimiento de los compromisos nacionales e internacionales suscritos por los gobiernos en materia de equidad de género y adelanto de las mujeres, como una forma de control ciudadano que busca evidenciar con datos confiables la situación de las mujeres y su evolución en los 10 años establecidos por la Plataforma de Acción de Beijing. Este Índice se desarrolla ampliamente en el documento titulado ¿Han avanzado las mujeres? Índice de Compromiso Cumplido Latinoamericano 1995-2000, elaborado por FLACSO Chile y UNIFEM (descargar documento).

Con relación a la meta ponderada para la región para el ICC, establecida en el 77,75%, Bolivia muestra un avance en los valores, con el 51.7% en 1995, 58.8% en el 2000, y 60.0% en el 2003.

El ICC considera tres áreas temáticas, las cuales están constituidas por una serie de indicadores regionales que permiten medir los avances en el cumplimiento de las metas establecidas. Estas áreas temáticas son:

1. Participación y acceso al poder
2. Autonomía económica y pobreza
3. Salud de la mujer y derechos sexuales y reproductivos

 

Participación política


Para analizar esta área retomamos principalmente el ICC relativo a participación ciudadana y acceso al poder (ver documento). Al respecto Bolivia experimenta algunos avances en el logro de la paridad, siendo el 50% la meta trazada para los indicadores que conforman a esta área temática: representación en el poder ejecutivo, legislativo y local.
En cuanto al indicador de representación en el poder ejecutivo, que incluye cargos de Ministras de Estado o Secretarias Ministeriales nacionales o federales, se observan retroceso al final de los años de los considerados, siendo: 0,0% en 1995, 7,1% en el 2000, hasta descender nuevamente a 0,0% en el año 2003.

En torno a la representación en el poder legislativo, que incluye cargos parlamentarios nacionales o federales, Bolivia llega a un mejor posicionamiento de avance en el último año, pasando de 8,3% en 1995, a 8,9% en el 2000, ascendiendo en 2003 a 18,3%, aunque todavía lejos de la meta trazada para estos indicadores (50%).

Respecto al poder local, se observan valores que muestran un estancamiento en los dos últimos años, siendo: 4,2% en 1995, y 6,4% en el 2000 y el 2003.

Con la revolución nacional en 1952, en la que participaron activamente las mujeres, se consiguió el voto universal. Otro hito en la participación política de las mujeres bolivianas fue la aprobación en 1997 de la Ley de Reformas y complementación al Régimen Electoral o Ley de Cuotas, que incorpora la obligación de los partidos políticos de promover la igualdad de oportunidades de sus militantes, hombres y mujeres, así como la efectiva participación de la mujer en los órganos de dirección partidaria y en la nominación de candidaturas para cargos de representación popular. De esta forma, al menos el 30% de las listas de diputados plurinominales debe estar compuesto por mujeres. Introduciendo, además, el criterio de alternabilidad.

En el Informe sobre Desarrollo Humano y Género en Bolivia (PNUD 2003) se afirma que la Ley de Cuotas “constituye una política de género basada en estrategias y acciones ampliamente concertadas que partieron de reconocer y utilizar los avances y las redes previamente existentes, que combinaron técnica con política y que abrieron espacios a la participación y al protagonismo de nuevos ‘sectores’ de mujeres”. En cuanto a la representación femenina, el Informe muestra la evolución de la participación pasada en el país:

Senadoras titulares y suplentes
Legislatura
Sen. titulares
% de mujeres
Sen. suplentes
% de mujeres
1989-1993
2
7.5
2
7.5
1993-1997
1
3.7
1
3.7
1997-2002
1
3.7
9
33.3
2002-2007
4
14.8
6
22.2

Diputadas titulares y suplentes
Legislatura
Dip. titulares
% de mujeres
Dip. suplentes
% de mujeres
1989-1993
11
8.5
13
10
1993-1997
12
9.2
19
14.5
1997-2002
13
10
28
21.5
2002-2007
24
18.5
28
21.5

 

Economía y pobreza


Para analizar esta área retomamos principalmente el ICC relativo a autonomía económica y pobreza (ver documento), que está conformada por indicadores que hacen visible las inequidades del mercado respecto de las mujeres y expresan las barreras económicas, sociales y culturales que enfrentan para el logro de su autonomía económica.

Los valores de ésta área temática para los años 1995, 2000 y 2003 fueron: 67,1%, 71,6% y 72,5% respectivamente; avances que sin embargo mantiene a Bolivia aún lejos de la meta total ponderada para la región (98,30%), a partir de los indicadores que lo constituyen: 1) Relación de ingresos medios de las mujeres ocupadas respecto de los hombres ocupados; 2) Hogares con jefatura femenina en categoría no pobres; 3) Mujeres alfabetizadas de 15 a 24 años de edad.

Respecto a la relación de ingresos medios, Bolivia muestra un retroceso en el logro de la meta trazada para la región (100%), siendo 54,0% en 1995, 63,0% en el 2000, retrocediendo a 60,5% en el 2003.

En cuanto al porcentaje de hogares con jefatura femenina en categoría no pobres, siendo la meta regional el 95%, Bolivia muestra avances constantes, aunque todavía está lejano de alcanzar la meta, siendo: 54,9% en 1995, 57,4% en el 2000, y 60,3% en el 2003.

En torno al tercer indicador, la meta establecida para la región es que el 100% de mujeres de 15 a 24 sean alfabetizadas. Al respecto, es uno de los indicadores en los que Bolivia experimenta una evolución ascendente, estando a poco más de cinco por ciento de la meta, siendo: 91,6% en 1995; 93,6% en el 2000, llegando al 96,1% en el 2003.

Salud


Para analizar esta área retomamos principalmente el ICC relativo a salud de la mujer y derechos sexuales y reproductivos (ver documento). La evolución en Bolivia, en torno a esta área, muestra avances en los valores generales en los tres años considerados, siendo: 59,6% en 1995, 69,7% en el 2000, y 71,1% en el 2003, ello a partir de los indicadores que lo constituyen:

1) Mujeres en edad fértil usuarias de métodos anticonceptivos modernos. Para este indicador la meta establecida a escala regional es de 60%, de ahí que se observe un avance en Bolivia, aunque todavía esté distante de alcanzar la meta, pues pasó del 17,8% de 1995, al 25,2% en el 2000, avanzando al 34,9% en el 2003.

2) Nacidos vivos de madres de 20 o más años. En cuanto a este indicador se estableció una meta regional de 95%, observándose en Bolivia un constante retroceso: siendo para 1995 el 91,4%, para el 2000 el 90,9%, disminuyendo a 90,4% en el 2003.

3) Atención institucional al parto. En este indicador se tiende al retroceso en el último año considerado, partiendo de que la meta establecida para éste ha sido del 100%, observando así los retrocesos: 42,7% (en 1995), 61,7% (en 2000), retrocediendo a 55,9% (en el 2003).

Por su parte el Banco Mundial, en el documento titulado Desafíos y oportunidades para la equidad de género en América Latina y el Caribe, del 2003, señala que las principales problemáticas de género en Bolivia son la mortalidad materna y el embarazo adolescente. Según este estudio del Banco Mundial Bolivia tiene una de las tasas más altas de mortalidad materna de Latinoamérica con casi 400 muertes por 100.000 nacidos vivos.

En cuanto al aborto cabe señalar que es considerado como delito, salvo cuando el embarazo es producto de violación, rapto no seguido de matrimonio, estupro, incesto, cuando evita un peligro para la vida o la salud de la mujer. Actualmente, según el código penal, las sanciones pueden llegar hasta diez años de cárcel.

 

Educación


En Bolivia el sector educativo ha presentado mejoras a través de la implementación de la Reforma Educativa, y según los datos del Sistema de Información Educativo en el 2001 la cobertura neta de primaria alcanzaba a 97%, tendencia que ha ido en aumento hasta alcanzar en el 2003 el 97.1%, según el Tercer Informe: Progreso de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, Asociados al Desarrollo Humano (Bolivia 2003-2004), elaborado por la Unidad de Análisis de Políticas Sociales y Económicas (UDAPE), con el apoyo de los miembros del Comité Interinstitucional de las Metas de Desarrollo del Milenio.

En este Informe se asegura que a este ritmo se esperaría que para el año 2015 el valor de del indicador de cobertura neta en primara fuese muy cercano al 100%, y agrega que la evolución de la tasa de término bruta de primaria ha tenido una tendencia similar, aunque en 2003 no superó el 75%.

Entre algunos desafíos de Bolivia, plantea el Informe, está descentralizar las capacidades
para la adecuación de la política educativa en los niveles locales como municipios y comunidades; introducir definitivamente el enfoque intercultural en el currículo; reducir la extra edad en los alumnos inscritos, es decir la edad superior a la prevista para cursar un grado de estudio.

Por otra parte, el Informe de Desarrollo Humano de Género en Bolivia 2003, del PNUD, ya señalaba que entre 1992 y 2001 los cambios en las tasas de alfabetismo femenino eran significativos. Sin embargo, señala la persistencia de áreas donde la proporción de mujeres alfabetas mayores de 15 años no alcanzaba ni el 50%.

Este informe del 2003 del PNUD destaca los cambios sostenidos respecto a las oportunidades de educación para las mujeres, aunque a ritmo lento. Muestra también que las oportunidades educativas no son solamente para las mujeres urbanas, sino también para las mujeres que habitan las zonas rurales del país. Finalmente, se asegura que los avances en las oportunidades de educación de las mujeres corresponden más a cambios generales que a acciones de política afirmativa, destinadas a equilibrar las oportunidades de las mujeres respecto a las de los hombres.

 

Violencia


El Informe Nacional sobre la Situación de la Violencia de Género contra las Mujeres (PNUD), de 1999, señalaba que, según los datos recogidos en el estudio, del total de las denuncias reportadas el 93% correspondía a casos de violencia intrafamiliar, 1.7% a denuncias relacionadas con homicidio o intento de homicidio, 4.2% a violación o intento de violación y el 0.3% restante corresponde a casos denunciados de tortura, abandono de embarazada, prostitución, secuestro, acoso sexual e incesto.

Amplia este Informe de 1999 que un 74% de casos de violencia intrafamiliar fueron denunciados. Las tres formas de violencia (física, psicológica y sexual), solo un 26% denunció alguno de los tres tipos de violencia por separado; de ellas, el 67.6% corresponde a violencia física, 30.8% a violencia psicológica y 1.6% a violencia sexual intrafamiliar.

Por otra parte, en el Informe sobre desarrollo humano y género en Bolivia 2003, elaborado por el PNUD, se afirma que “la discriminación contra las mujeres, el sesgo masculino y el machismo cultural que aún imperan en diferentes instituciones políticas y sociales, en espacios públicos y en la familia, forman parte de una realidad dura y muy difícil de remontar en Bolivia. A ello se suma el racismo, que hace de las mujeres indígenas y campesinas sus mayores víctimas”. Este Informe muestra que el total de casos denunciados de agresiones físicas aumentó de 11,223 en 1999 a 12,513 en el 2000, y reportan también un aumento significativo en las denuncias por agresiones sexuales, pasando de 866 en 1999 a 1,295 en el 2000.

Esfuerzos nacionales para la igualdad en el país


Bolivia, en los años previos a Beijing, había iniciado un proceso de institucionalización de la problemática de Género. El antecedente más cercano a la conformación de la Subsecretaría de Género fue la creación del Programa Nacional de la Mujer en ONAMFA (Organismo Nacional del Menor, Mujer y Familia) que por primera vez se constituye en una instancia con autonomía y recursos propios destinados a llevar adelante un Plan de Acción para la Mujer.

En ese momento también se reconoce que existe un marco jurídico suficiente para dar paso a una política social que se ocupe de las necesidades y derechos de las mujeres en concordancia con la Constitución Política del Estado. Se trata de un momento de reformas entre las que se mencionan las siguientes por su relación con el tema de la mujer:

  • La Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer aprobada como Ley de la República en septiembre de 1989.
  • La Estrategia Social Boliviana cuyo enfoque es la inversión en capital humano e incluye una mención a la mujer como grupo objetivo.
  • La Ley de Descentralización Administrativa.
  • El Decreto Supremo 22904 de Lucha contra la Pobreza.
  • La Convención sobre los Derechos del Niño.
  • El Plan Decenal de Acción para la Mujer y la Niñez basado en la Convención sobre los Derechos del Niño.
  • El Plan Nacional de Supervivencia, Desarrollo Infantil y Salud Materna.

Algunas reformas legales con enfoque de género producidas entre 1995 y 1999:

1995: Constitución Política del Estado

Ley N° 1674 contra la violencia en la Familia o Doméstica

1996: Ley del Servicio Nacional de Reforma Agraria

1997: Ley de Abreviación Procesal Civil y Asistencia Familiar

Ley de Reformas y complementación al Régimen Electoral (Ley de Cuotas)

Modificación del Código Penal

Decreto N° 24864 para la Igualdad de Oportunidades entre Hombres y Mujeres

Ley 1678. Modificaciones al Código Penal sobre delitos de violencia sexual.

1998: Decreto N° 25087 que reglamenta la Ley 1674 contra la Violencia en la Familia

1999: Nuevo Código Electoral
Ley de Partidos Políticos
Ley de Municipalidades

Ley de Protección a Víctimas de Delitos contra la Libertad Sexual. Ley N° 2033 de 29 de Octubre de 1999

Código Niño, Niña y Adolescente

Bolivia firmó (1980) y ratificó (1990) la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, CEDAW, así como su Protocolo Facultativo (firmado en 1999 y ratificado en 2000). El país también se comprometió a escala regional con la firma y ratificación (1994) de la Convención de Belém do Pará.

En cuanto a los Convenios clave sobre la igualdad de género impulsados por la Organización Internacional del Trabajo, Bolivia ha suscrito el Convenio 100 sobre igual remuneración así como el 103, 111 y 156. Sin embargo no ha suscrito los Convenios 179 ni 183 sobre protección de la maternidad.

 

callejero

• Quiénes somos• Contáctanos• Regístrate• Boletín• Mapa del sitio
 
| ¡síguenos en las redes!
2006-2014 © Todos los derechos reservados
Se permite la reproducción total o parcial de los contenidos de este portal, citando la fuente