Soledad Bauzá
17 Diciembre 2018

Enero 2019

América Latina Genera entrevistó a Soledad Bauzá, Representante Residente a.i. del PNUD Cuba sobre el impacto del Programa del Sello de Igualdad de Género para oficinas países del PNUD. La oficina país del PNUD Cuba fue galardonada con la certificación Gold para el Sello interno.

 

  1. ¿Por qué decidió seguir adelante con el Sello de Igualdad de Género para la oficina de país del PNUD?


Al iniciarse el Programa de País 2008- 2013 la oficina apostó por hacer más sustantiva su contribución a la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y se hicieron inversiones importantes en materia de recursos humanos, fortalecimiento de capacidades y una gestión sensible a género. En particular identifico 3 momentos (y múltiples razones) que determinaron nos presentáramos a la certificación y más recientemente la Renovación del Sello de Género.  

Desde la convocatoria (en 2013) la Oficina identificó que se trataba de un significativo proceso de aprendizaje participativo que documentaría resultados alcanzados y a la vez revelaría áreas de desafíos y nuevas formas de trabajo para responder a ellos. Yo acompañaba a la oficina desde la región y fui testigo de que se valoró altamente el potencial del Sello de Igualdad de Género; se creyó mucho en el proceso porque impactaría a lo interno del PNUD y también al trabajo conjunto con las contrapartes y socios de la cooperación.

Luego vinieron los dos intensos años de la implementación del Sello (2013 y 2014), lo cual representó para el PNUD Cuba una nueva oportunidad de crecimiento y fortalecimiento institucional, de involucramiento de muchos actores y de consolidación de alianzas a favor de la igualdad. El sistema de indicadores del Sello permitía autoevaluar el desempeño y también facilitaba la rendición de cuentas de cómo gestionamos la igualdad. Un punto muy relevante: las instituciones nacionales fueron parte del Sello, del esfuerzo conjunto por la certificación, de la motivación colectiva, de la responsabilidad compartida y del liderazgo grupal.   

Entonces llegaron los lauros que te estimulan y también te retan, te desafían. Creamos y utilizamos con orgullo una imagen distintiva (Oficina Certificada con Oro) en productos comunicativos y de incidencia, lo cual incrementó la apropiación del Sello y dejó una huella institucional muy potente y favorable a la igualdad. Desde mi llegada a Cuba en 2016 percibo que el Sello es un incentivo que acompaña nuestro compromiso, accionar y resultados en cuanto a la igualdad de género en el desarrollo sostenible. Al mismo tiempo, es un reconocimiento que compulsa a seguir trabajando y mejorando “para no perder esta condición”, para entregar lo mejor de cada colega de la oficina y en particular del Grupo Focal de Género, y para mantener estándares de excelencia y de mayor impacto en materia de igualdad en el desarrollo sostenible.  

Por todo ello seguimos adelante con el Sello y sentimos que en Cuba… ¡El Sello llegó para quedarse!


  1. ¿De qué manera el Sello de igualdad de género ha impactado a los programas del PNUD?


El Sello ha impactado a lo interno y externo del Programa de Cooperación.


A lo interno de la oficina, el Sello dinamizó mucho más la implementación de nuestra Estrategia “DÍGéneroSí” (Igualdad de Género para el Desarrollo Sostenible e Inclusivo). Los resultados del primer autodiagnóstico evidenciaron que la oficina partía de una positiva línea de base; pero sin lugar a dudas durante la certificación y posterior a ella:  

  • han sido más relevantes los estándares de calidad, la creatividad y la innovación, el posicionamiento e impacto alcanzado en el desarrollo de la Estrategia;
  • consolidamos y perfeccionamos nuestros mecanismos de gestión para la transversalización de género y el empoderamiento de mujeres;
  • se aprecia mayor sensibilidad y compromiso con la igualdad y se destaca el liderazgo del Grupo Focal de Género de la Oficina.


A nivel de resultados de desarrollo de nuestro Programa de Cooperación, por una parte, destaca la sostenibilidad de los logros alcanzados en áreas programáticas que ya mostraban avances a favor de la igualdad (seguridad alimentaria, respuesta nacional a las ITS/VIH-sida) y por otra, por primera vez se constatan resultados en otras áreas del desarrollo vinculadas con la adaptación al cambio climático y la gestión de riesgos de desastres.

Como documentado en la Renovación del Sello de Oro, entre 2015 y 2018, destacan las siguientes contribuciones de la Oficina a la igualdad de género:  

  • Construidos e implementados instrumentos estratégicos, programáticos y de gestión que posicionan la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres. (Estrategia de género, norma ramal, sistemas de gestión de la igualdad -IGECSA-)
  • Diseñadas y/o perfeccionadas más de 10 herramientas de gestión del desarrollo a nivel local y/o de concientización que contribuyen a la identificación y eliminación de brechas de género y barreras socioculturales (herramientas de gestión de riesgos de desastres y para la adaptación al cambio climático en el sector agropecuario)
  • Generados cambios de gestión en las cooperativas y entidades del sector agropecuario para potenciar la igualdad de género.
  • Fortalecido y potenciado el empoderamiento económico, el liderazgo y la autonomía para la toma de decisiones de mujeres rurales en 7 provincias del país.
  • Fortalecido el empoderamiento de las redes de personas trans, hombres que tienen sexo con otros hombres (HSH), y personas viviendo con VIH (PVS) contribuyendo a desmontar barreras estructurales arraigadas que mantienen las desigualdades de género y refuerzan la discriminación y estigma por orientación sexual e identidades de género.  

 

  1. ¿Cuáles cree que fueron las transformaciones clave para la oficina país y para las relaciones entre el PNUD y sus socios?


Entre las transformaciones clave para la Oficina del país identificamos 5 relevantes procesos:

  1. El mantenido compromiso político y el liderazgo de la gerencia del PNUD a todos los niveles de la oficina (en particular el reforzamiento de procesos para hacerlo más visible/notorio, e incentivar espacios de rendición de cuentas).
  2. El fortalecimiento sistemático y de manera innovadora de las capacidades de la oficina y de nuestras contrapartes clave para la integración de la perspectiva de género en proyectos y procesos del desarrollo sostenible. (Destaca el desarrollo de acciones conjuntas de gestión del conocimiento y el incremento de productos comunicativos).
  3. La generación de procesos permanentes de fortalecimiento de la cultura institucional sensible a género y de promoción sistemática de la participación de todo el personal en las contribuciones y resultados de género. (Destaco en particular la creación de “El sello en mí”, la realización de los sueltos y la firma del protocolo de apoyo a la implementación de la Política sobre prevención del acoso laboral, acoso sexual y abuso de autoridad).
  4. La permanente asignación de recursos, humanos y financieros, incluido el asesoramiento técnico de especialistas en género nacionales y de reconocido prestigio a nivel internacional.
  5. El constante seguimiento al “estado de salud” (resultados alcanzados) en los indicadores y los estándares de calidad necesarios para una gestión efectiva de la igualdad de género en el desarrollo sostenible.


Entre las transformaciones clave para las relaciones entre el PNUD y sus socios destacamos 3 relevantes procesos:

  1. La permanente identificación, desarrollo y potenciación de fuertes sinergias y alianzas entre actores clave del desarrollo sostenible (de las diferentes áreas del desarrollo; del nivel local y nacional; de instituciones de gobierno y la academia; de la sociedad civil y científica del país).
  2. El fortalecimiento del diálogo con nuevos donantes y el posicionamiento del tema de género en sus programas y estrategias de cooperación. (Se aprecia una creciente apropiación de la herramienta del Gender Markert constituyéndose en un estímulo para monitorear la contribución a la igualdad de género y para “mantener” el Sello de Oro).
  3. El posicionamiento del Sello de Género en la propia cultura institucional y proyectos de desarrollos de las contrapartes clave. (Ello fue documentado en las múltiples evidencias compartidas por las instituciones nacionales y locales durante el proceso de renovación del Sello; los resultados de género son reflejados en documentos clave de las instituciones nacionales, más allá de los proyectos de cooperación)

 

  1. ¿Cómo ve la posibilidad de que la iniciativa del sello se pueda escalar dentro de la organización?


Consideramos muy posible el escalamiento del Sello de Igualdad de Género en el PNUD por varias razones.

  1. Resulta estimulante el aumento del número de oficinas interesadas en la certificación y que actualmente están pasando el proceso; el número de países que se preparan para mejorar su certificación alcanzada; y que oficinas certificadas como la nuestra se hayan presentado y hayan renovado satisfactoriamente el Sello de Género alcanzado en 2014.
  2. La evaluación externa realizada en el 2016/2017 al Sello de Igualdad de Género evidenció consenso respecto a que la iniciativa es generadora y movilizadora de cambios efectivos y transformacionales en materia de igualdad de género en el desarrollo sostenible, tanto a nivel del funcionamiento de la Oficina como del impacto concreto en el desarrollo a nivel de país.
  3. La propia arquitectura del Sello, su metodología y el marco de referencia que lo sustenta, y su filosofía centrada en el reconocimiento al buen desempeño y gestión de la igualdad de género, hacen de la iniciativa una potente herramienta para impactar, además, la implementación de la Agenda 2030 y las prioridades nacionales vinculadas al alcance de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en particular de las metas de la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres.

Sin embargo, tanto a nivel de las oficinas de país, de la Comunidad de Práctica del Equipo Global del Sello como de la propia Evaluación Externa realizada, se han identificado desafíos y recomendaciones sobre los cuales es necesario accionar para la sostenibilidad del Sello, y más aún, para la apropiación del Sello por cada vez mayor número de Oficinas, de instituciones nacionales, de actores de país y de socios en general de la cooperación para el desarrollo.

Por solo mencionar un elemento, rescataría la importancia de reforzar el incentivo que representa la certificación. Más allá del reconocimiento recibido, más allá de su utilidad para movilizar nuevos compromisos y recursos a favor de la igualdad, hemos identificado la importancia de, por ejemplo, la generación de un “fondo específico de programación para el desarrollo” que constituya una motivación adicional y apoyo a las oficinas certificadas con Oro. El fondo sería utilizado para acelerar el cierre de brechas de gestión, para potenciar resultados más transformadores y de impacto en materia de igualdad de género; para gestionar conocimiento; incluso, para asegurar recursos financieros y humanos que potencien la eficiente gestión del Sello.