26 Marzo 2015

 

 

La última reunión (N° 59) de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW por sus siglas en inglés) generó múltiples expectativas en todo el mundo. Los gobiernos, las organizaciones sociales de mujeres y feministas, así como las agencias de Naciones Unidas Desde hacía más de un año, venían preparando análisis, organizando campañas, discursos y declaraciones. Todo el mundo quiso aportar su mirada analítica sobre que había pasado en los 20 años de implementación de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, hasta que por fin llegó marzo de 2015.

Durante aproximadamente 2 semanas (del 6 al 20 de marzo) casi 9.000 personas intercambiaron en más de 200 reuniones y eventos paralelos, en medio de los temores de que se produjeran retrocesos en los derechos de las mujeres y críticas por la reducción de espacios de participación para las organizaciones feministas.

La reunión de la CSW de este año, no empezó con el mejor pie. Desde el inicio los gobiernos aprobaron una Declaración Política sobre los 20 años de implementación de la Plataforma, antes de iniciar las discusiones y casi sin la participación de las organizaciones sociales. Ello provocó bastante malestar por la ruptura con los métodos de trabajo de los años anteriores. Y por el propio contenido de la Declaración, que múltiples actores sociales han definido como débil, demasiado general y que no promueve los cambios necesarios para lograr los objetivos planteados en 1995. Algunas voces hablan incluso de una traición a la Plataforma de Acción.

Si bien la Declaración Política enuncia 6 estrategias para alcanzar la igualdad de género, las organizaciones de mujeres señalaron que se trataba de "una mera reafirmación de los compromisos existentes que no alcanza el grado de expectativas de la Declaración de Beijing y su Plataforma de acción, y en realidad y podría provocar un gran paso atrás". Como respuesta, más de 1000 organizaciones de mujeres publicaron un manifiesto explicando lo que esperaban de un momento histórico como este y de los compromisos que los gobiernos deberían cumplir para garantizar el ejercicio de los derechos de las mujeres en los años venideros.

También durante esta reunión se aprobó una resolución sobre los Métodos de Trabajo futuros de la CSW que si bien fortalece el rol de la Comisión especialmente en el seguimiento a los compromisos de los gobiernos, no garantiza claramente la interlocución con las organizaciones sociales y reduce el espacio para la participación de la sociedad civil. ¡Nada sobre nosotras, sin nosotras! fue la respuesta en forma de manifiesto que acordó la sociedad civil, reclamando un espacio no sólo en los debates, sino también en las negociaciones de las declaraciones. Un espacio para incidir desde este ámbito global, en que las políticas públicas efectivamente mejoren las vidas de las mujeres y las niñas en todo el mundo.

El mensaje del Secretario General de las Naciones Unidas ha sido muy claro: "El mundo no alcanzará nunca el 100% de sus objetivos si el 50% de la población no puede realizar su pleno potencial". Las feministas (desde dentro y fuera del estado) han expresado desde hace tiempo que no hay ni habrá desarrollo posible sin las mujeres. Durante la última mesa redonda de alto nivel de la CSW 59, el Consejo Económico y Social de la ONU (ECOSOC por sus siglas en inglés) hizo eco de este mensaje, reconoció que no se ha hecho lo suficiente y se comprometió a trabajar junto con la Comisión para acelerar el cumplimiento de los compromisos con la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres. Sin duda, el compromiso explícito del ECOSOC es especialmente valioso en esta etapa de las negociaciones de la agenda global de desarrollo posterior a 2015.

Ahora la mirada está puesta en septiembre 2015, cuando se aprobará la agenda de desarrollo Post 2015 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible. Para que esta agenda tenga sentido, será fundamental la definición de las metas, y de indicadores que permitan medir los avances y también los retrocesos.

El Informe del Secretario General preparado especialmente para esta sesión de la CSW confirma los análisis de múltiples sectores: en estos 20 años el progreso para lograr la igualdad de género ha sido inaceptablemente lento, con estancamientos, e incluso retrocesos, en algunos contextos. El cambio a favor de la igualdad entre los géneros no ha sido lo suficientemente profundo, ni irreversible. El principal obstáculo para el ejercicio de los derechos de las mujeres sigue siendo la prevalencia de los estereotipos que está en la base de la discriminación y de las relaciones desiguales de poder. Es decir si bien hay progresos en la legislación y en las políticas, no lo hay en las normas y las costumbres sociales.

Por ello, los ODS deben no sólo renovar el compromiso con la igualdad de género, sino para garantizar un progreso no reversible en el ejercicio de los derechos humanos de las mujeres y las niñas. Tiene que ser ahora, porque las mujeres no podemos esperar otros 20 años.

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