12 Noviembre 2015

 

Una de las principales limitantes de la democracia colombiana es el reducido acceso al poder de una mayoría: las mujeres. Este déficit democrático ha sido fruto de patrones culturales patriarcales que se han interiorizado en normas, instituciones e incluso en imaginarios colectivos que orientan las actuaciones de la sociedad.

En Colombia, los avances normativos han sido sustanciales, aunque tardíos en comparación con otros países de la región. Solo hasta 2011, -20 años después de que se aprobara la primera cuota de género en la región- la Ley Estatutaria 1475 determinó que los partidos y movimientos políticos debían incluir en sus estatutos garantías de equidad. Esta norma estableció una cuota mínima del 30% de cualquiera de los dos géneros en las listas electorales para cargos con más de 5 curules en disputa (esto hace que en elecciones a la Cámara de Representantes, la cuota sólo aplique para 14 de los 32 departamentos). Creó incentivos económicos para los partidos que elijan mujeres y obligó a que una porción de la financiación pública sea destinada a la inclusión política de las mujeres.

Desde su aprobación, la cuota de género ha sido aplicada en dos ocasiones. La primera, en las elecciones de autoridades locales, en octubre del 2011; y la segunda en las elecciones al Congreso en marzo del 2014. En estas últimas, se vio un avance importante en la presencia de mujeres en el Congreso: en el Senado pasaron del 16,6% al 22,6% y en la Cámara de Representantes del 12,1% al 18,4%. No obstante, este porcentaje es muy inferior con respecto a los índices de participación de mujeres en los legislativos de países como Bolivia (48%), o Ecuador (41,6%), y está muy lejos de una situación ideal de paridad.

Además, este aumento en la llegada de mujeres al legislativo nacional no se ha replicado igualmente el nivel territorial. En ninguna de las últimas tres elecciones subnacionales (2003, 2007 y 2011 –solo esta última con aplicación de la cuota-) las mujeres alcanzaron el 18%, bien sea en cargos municipales o departamentales, colegiados o uninominales. Las diferencias territoriales son importantes.

Tras las elecciones de mandatarios locales llevadas a cabo el 25 de octubre, se evidencian cambios leves en los niveles de representación femenina. Para las elecciones uninominales, en el caso de las Gobernaciones se registra un incremento del 9% al 15%, pues se pasa de 3 a 5 mujeres gobernadoras, en los departamentos de Guajira, Meta, Magdalena, Putumayo, y Valle del Cauca. Por su parte, en Alcaldías se presenta un leve aumento 9% al 12% (de 108 a 133 mujeres alcaldesas).

En cargos plurinominales- Asambleas Departamentales y Concejos Municipales- el panorama preliminar[1] es diverso. En Asambleas Departamentales, se eligieron 68 diputadas en 25 departamentos, lo que representa un 16,3% del total de escaños en estas corporaciones, registrando una disminución del 0,7% con respecto al periodo anterior, en el que el porcentaje de diputadas electas en el país fue del 17%. En el caso de los Concejos Municipales, la información disponible hasta el momento evidencia que en las 32 ciudades capitales de departamentos, se eligieron 80 concejalas de 580, eso representa un 13,8%, con respecto al total de curules a asignar en estas circunscripciones.

Los datos anteriores son la evidencia del enorme reto que sigue teniendo la democracia colombiana: contar con una masa crítica de hombres y mujeres con capacidad de incidir en la toma de decisiones y otorgar una adecuada participación política a las mujeres, que representan más del 50% de la población.

PNUD Colombia pretende contribuir al mejoramiento de los niveles de representatividad del sistema político colombiano, y entiende que la participación de la mujer es un asunto esencial para un pleno ejercicio democrático. Por eso, desde 2007 sus acciones estratégicas en este tema han sido desarrolladas con base en tres pilares: la formación, el advocacy y la organización.

Más de 600 mujeres políticas formadas

Con el fin de promover nuevos liderazgos, hemos adelantado capacitaciones en gestión de campañas, sistema político y electoral, y comunicación estratégica, que han tenido una amplia participación de candidatas de todos los partidos del espectro político. Entre 2014 y 2015, más de 600 lideresas de distintas regiones del país participaron en ejercicios de formación que el PNUD impulsó, en alianza con instituciones públicas y actores de la cooperación internacional.

Advocacy para reformas políticas paritarias

El PNUD ha centrado sus esfuerzos en dos objetivos: (1) posicionar en la agenda pública el problema del déficit de representación de las mujeres y (2) promover cambios institucionales y estructurales que pasan por la normatividad electoral, el comportamiento interno de los partidos políticos y la transformación de esquemas sociales de conducta. Por ello, se ha dado asistencia e insumos técnicos a instituciones públicas para orientar reformas políticas, como la Ley 1475 de 2011 o la reforma de Equilibrio de Poderes, que incorporan la perspectiva de género.

Asimismo, desde el 2008 hemos diseñado instrumentos técnicos y analíticos y hemos promovido estrategias comunicativas para visibilizar la importancia de la participación de las mujeres en el juego político. El Ranking de Igualdad de Mujeres y Hombres en los Partidos Políticos, así como las campañas "La democracia sin mujeres está incompleta" o "Más Mujeres, Más Democracia" son ejemplo de buenas prácticas que pueden ser replicables en otros países.

Diálogos interpartidarios entre mujeres electas

El trabajo conjunto entre mujeres electas en los diferentes cargos las fortalece técnicamente y asegura una mejor construcción de una agenda con enfoque de género. Por eso, una de las acciones más destacables es la generación de espacios de encuentro y diálogo, a nivel regional y nacional, entre mujeres electas. El PNUD ha apoyado la realización de Cumbres y la creación de bancadas de mujeres en las distintas corporaciones en el país, así como de la Comisión Legal para la Equidad de la Mujer en el Congreso.

Sin embargo, las realidades locales, los testimonios de mujeres lideresas y las cifras dejan ver que los obstáculos para el acceso de las mujeres a la política siguen presentes. El clientelismo, la debilidad interna de los partidos políticos, la falta de continuidad del ejercicio de la política fuera de épocas electorales, y la poca capacitación para las electas, son algunos de ellos.

Los cambios institucionales y culturales son de largo aliento, más aún cuando se trata de reparar conductas históricas arraigadas que han erosionado el principio de igualdad. Por eso, el PNUD seguirá orientando su accionar como agente de cambio hacia la equidad y la representación adecuada de las mujeres en el ejercicio de la política. Lo anterior, bajo el principio de cooperación y coordinación con las entidades públicas con competencias en la materia, y en estrecha coordinación con otras entidades de cooperación internacional, para que las mujeres interesadas en participar en la política puedan materializar sus aspiraciones en oportunidades reales de liderazgo y renovación política para Colombia.

[1] Información de elaboración propia del PNUD, a partir de los escrutinios no- oficiales de la Registraduría Nacional del Estado Civil y de información secundaria recabada por el equipo de trabajo en terreno.