Foto por: PNUD Brasil
03 Diciembre 2018
Por: Gabriela Álvarez Minte
La violencia basada en el género, específicamente la violencia contra las mujeres y las niñas (VCMN), existe en todos los países del mundo y se manifiesta en una variedad de comportamientos y prácticas, como por ejemplo la violencia en la pareja, el infanticidio femenino, el tráfico de mujeres y niñas, hasta el femicidio/feminicidio1–4. La prevalencia y manifestaciones de la VCMN varían de acuerdo con los contextos nacionales y realidades en las comunidades. En uno de los pocos estudios comparativos existentes, la Organización Mundial de la Salud encontró que la prevalencia de la violencia contra las mujeres por parte de sus parejas es más común entre el 23% y el 49%, 5. Aunque no se dispone de cifras regionales agregadas o comparables sobre la violencia contra las mujeres debido a discrepancias o falta de datos nacionales, algunos estudios muestran que el 41% de las mujeres han sido víctimas de violencia doméstica en el Perú; 40% en Nicaragua y 43% en Brasil, principalmente dirigida a las mujeres en manos de sus esposos o parejas2.

Globalmente, las mujeres, niños y niñas son las principales víctimas de violencia doméstica y la violencia de género está basada en cómo hombres y mujeres construyen, comprenden y manifiestan sus identidades de género. Como consecuencia, esta está arraigada en las relaciones de poder y las jerarquías de género3,4,6,7 y reproduce relaciones de dominación y subordinación entre mujeres y hombres5,8,9.   En base a esta evidencia, me gustaría discutir un poco que implican esto, porque afecta el trabajo para la eliminación de la VCMN en forma efectiva y a largo plazo. Desde una perspectiva de la antropología feminista, Henrietta Moore ya en los 90s nos entregaba evidencia de que la violencia interpersonal, más que la manifestación de una ruptura del orden social, es una manifestación de una lucha por mantener ciertas ideas de identidad y poder7. Por ende, para eliminar la violencia basada en el género, debemos promover trasformaciones sociales e institucionales profundas que cambien la forma en la que entienden y manifiestan las relacionantes entre los géneros y como se construyen las identidades de género.  

¿Qué significa esto para nuestra región? La violencia es parte de la vida cotidiana de muchos latinoamericanos10,11. Los datos muestran que después de África subsahariana, América Latina es la región más violenta del mundo12,13. En la región, la violencia de género es parte de un sistema de género, que combinado a prácticas e instituciones discriminatorias en base a la pertenencia étnica, de raza, orientación sexual y de clase, entre otras, reproducen la discriminación y exclusión de mujeres y niñas2,14. Según el informe de la CEPAL, ¡Ni una mas! El derecho a vivir una vida libre de violencia en America Latina y el Caribe, las principales características comunes de las manifestaciones de violencia contra las mujeres y niñas en la región, son que esta se manifiesta en contextos de desigualdad, exclusión, e impunidad2.

En las últimas décadas los movimientos de mujeres de la región han sido clave para avanzar en la lucha contra la VCMN. La movilización comenzó hace más de 30 años y la conmemoración de los 16 días de activismo es un resultado directo de una iniciativa de feministas latinoamericanas, que en la Reunión Feminista Latinoamericana en Colombia en 1981, decidieron conmemorar el 25 de noviembre como el día Internacional contra la Violencia contra las Mujeres15. Esta conmemoración, que ahora se celebra en todo el mundo, y que nació en nuestra región, nos señala que a pesar de que queda mucho trabajo por hacer para construir sociedades más igualitarias, justas y pacíficas, ese futuro tiene raíces profundas.


  1. United Nations. In-depth Study on all Forms of Violence Against Women, Report of The Secretary-General. (United Nations, New York, 2006).
  2. CEPAL. ¡Ni una mas! El derecho a vivir una vida libre de violencia en America Latina y el Caribe. (CEPAL, Division de Desarrollo Social, 2007).
  3. Watts, C. & Zimmerman, C. Violence against women: global scope and magnitude. Lancet 359, 1232–1237 (2002).
  4. Krantz, G. & García-Moreno, C. Violence against women. J. Epidemiol. Community Health 59, 818–821 (2005).
  5. García-Moreno, C., Heise, L., Jansen, H. & Ellsberg, M. Violence against Women. Am. Assoc. Adv. Sci. 310, 1282–1283 (2012).
  6. Munck, R. Deconstructing Violence: Power, Force, and Social Transformation. Lat. Am. Perspect. 35, 3–19 (2008).
  7. Moore, H. L. A Passion for Difference: Essays in Anthropology and Gender. (Indiana University Press, USA, 1994).
  8. Sardenberg, C. Liberal vs. Liberating Empowerment: A Latin American Feminist Perspective on Conceptualising Women’s Empowerment. IDS Bull. 39, 18–27 (2009).
  9. Agoff, C., Rajsbaum, A. & Herrera, C. Perspectivas de las mujeres maltratadas sobre la violencia de pareja en {M{é}xico}. Salud p{ú}blica de {M{é}xico} 48, 307–314 (2006).
  10. Zubillaga, V. & Briceño-León, R. Exclusión, masculinidad y respeto. Algunas claves para entender la violencia entre adolescentes en barrios. Nueva Soc. 173, 34–78 (2001).
  11. Munck, R. Introduction: Deconstructing Violence: Power, Force, and Social Transformation. Lat. Am. Perspect. 35, 3–19 (2008).
  12. Academic Council on the United Nations System (ACUNS). Femicide: A Global Issue that Demands Action. (2013).
  13. UNODC. Global Study on Homicide. (UNODC United Nations Office of Drugs and Crime, 2013).
  14. Hoffman, K. & Centeno, M. A. The Lopsided Continent: Inequality in Latin America. Annu. Rev. Sociol. 29, 363–390 (2003).
  15. Reilly, N. Women’s human rights. (Polity, 2009).