Por: PNUD Colombia
09 Abril 2019

LAS MUJERES DE LA MOJANA

Mirley tiene 20 años y ha vivido en la Mojana toda su vida. Creció entre ciénagas y humedales, viendo como sus padres y sus abuelos encontraban su sustento en estos bosques, usando las hojas de las palmas para fabricar sus techos y los tallos para las paredes.



Mirley es una de más de 5 millones de mujeres que viven en las zonas rurales de Colombia, y aunque en los últimos años el país ha avanzado en términos de participación económica e igualdad de oportunidades, estos avances no han llegado de manera igual a las mujeres campesinas.

Como Mirley, muchas mujeres campesinas están encontrando en la biodiversidad de sus territorios una oportunidad para salir adelante. De tal cuenta, están haciendo frente a la violencia, a la necesidad de reconocer su labor en la agricultura de subsistencia, a la importancia de la conservación del conocimiento tradicional y de las tareas del hogar, y con gran determinación están demostrando que es posible hacer realidad el sueño de un nuevo campo.d 1

Mujeres artesanas de las comunidades de la Costera, El Torno y Santo Domingo Vidal de San Marcos y Las Chispas de San Benito Abad, Sucre

 

DE MALEZA A ARTESANÍA

La Mojana, en el norte de Colombia, es un complejo de ríos y ciénagas donde habitan más de 400 mil personas. Es una de las zonas más pobres y vulnerables al cambio climático. Las mujeres mojaneras han resistido durante años los embates del clima y sus efectos.

Uno de los más graves es la profileración de buchón en las corrientes de agua. Esta planta crece en las orillas de los caños y ríos y se expande hasta asfixiarlos, matando la fauna e impidiendo el paso de las lanchas.

Mirley y las 118 artesanas de la Mojana se organizan en grupos para recoger el buchón y limpiar los caños, mientras otras siembran la caña flecha y restauran las orillas de los ríos con plantas útiles para sus artesanías.

 

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Humedales y ríos de la Mojana cubiertos de buchón.

 

UN SUEÑO HECHO REALIDAD

Ingris Martínez es compañera de Mirley, ella vive en la Costera y desde hace dos años hace parte del grupo de artesanas. En el 2010, en la gran inundación perdió su casa, pero tejiendo artesanías está reconstruyendo sus sueños.

“Mis sueños se han visto truncados. Luego de la inundación, perdí la esperanza. No obstante, este proyecto me dio vida, soy una mujer nueva, con manos nuevas, con propósitos nuevos, ¡con nuevos sueños! Lo que hacemos, nos ayuda a todos y a todas, a sentirme valiosa para el ambiente, para mí misma y para la comunidad,” Ingrid Martínez.

 

Humedales y ríos de la Mojana cubiertos de buchón.

 

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Ingrid Martínez, lideresa de la comunidad de la Costera.

 

Las artesanías son parte de la tradición en la región de la Mojana. Desde pequeñas, las mujeres aprenden las técnicas de trenzado, pero la tragedia puso en el olvido estos conocimientos y fue un proceso de aprendizaje el que los rescató. Empezaron con las capacitaciones de caña flecha, continuaron con tejido, hasta llegar al diseño de modelos y construcciones de las piezas. Para Ingrid y sus compañeras fue una prueba de conquistar conocimientos.

“ Cuando había clases, yo tenía que despertar a las 3 am para dejar la comida del día preparada y el oficio terminado. Así podía ir tranquila a aprender. Eso me motivaba más, me fue sumando luz y esperanza”, expresó Ingrid.

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Artesanas trabajando en el taller ubicado en el Torno.

 

EMPRESARIAS DE LA BIODIVERSIDAD

Crusita Isabel Muslaco tiene 37 años, dos hijos y un espiritu inquebrantable. Es una de las mujeres artesanas que reciben apoyo del proyecto “Reducción del Riesgo y de la Vulnerabilidad Frente al Cambio Climático en la Región Depresión Momposina Colombia”, implementado por el PNUD y el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, y financiado por el Fondo de Adaptación.

Con el avance de las capacitaciones, Crusita y sus compañeras entendieron el valor de sus humedales para su trabajo y para su vida.

 

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Crusita Muslaco y sus compañeras artesanas.

 

“Las cosas se veían como cosas, así las veía yo, pero hoy tienen más sentido para mi: lo que estamos llevando a cabo con mis compañeras contribuye a protegernos del cambio climático. El cultivo de caña flecha está permitiendo la recuperación de los suelos, el agua, la fauna y la rehabilitación de los bosques”, afirmó Crusita.

 

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Fibras de buchón usadas por las artesanas.

 

Hoy las mujeres de la Mojana ofrecen libretas, bolsos, monederos y están diseñando nuevos productos y usando otras fibras como la de plátano y el junco. Cada mes, visitan las ferias locales y sus ventas están creciendo, junto con el ánimo y la esperanza.

"Mi gran sueño y nuestro sueño es que nos reconozcan a nivel nacional como las Mujeres Mojaneras Artesanas Adaptadas al Cambio Climático, quienes aportamos al ambiente y que nos convertiremos en grandes empresarias".

d 11Tejiendo la fibra.

 

Las artesanías adaptadas al clima son una oportunidad para las mujeres mojaneras. No sólo reciben ingresos adicionales, sino que trabajan juntas, comparten sus sueños y construyen una nueva vida para ellas y sus familias.

 

"Este proceso fue importante para mi vida y para mis compañeras, porque ya no somos vecinas, somos hermanas y nos apoyamos entre mujeres, entre artesanas. Siento que la vida nos cambió a todas. La mejor parte del día es cuando estamos juntas", afirma Crusita.

 

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Grupo de mujeres artesnas en el Centro adaptado de El Torno.

El proyecto “Reducción del Riesgo y de la Vulnerabilidad Frente al Cambio Climático en la Región Depresión Momposina Colombia” es implementado por el PNUD y el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, financiado por el Fondo de Adaptación.

Footnotes: Fotos tomadas por Angely Castaño, Mauricio Enríquez y Nadia Rey, PNUD.

 

Fuente:https://pnudcolombia.exposure.co/artesanias-adaptadas-al-cambio-climatico