01 Mayo 2020
Por: Eugenia Piza-Lopez, Líder del Cluster de Género del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo – Hub Regional para América Latina y el Caribe, Foto: Andrea Quesada, PNUDLAC

María Lorena es enfermera, madre soltera y actualmente se encuentra en la primera línea de defensa frente a la emergencia del COVID-19 junto a sus pares. Como María Lorena, 9 de cada 10 de las y los profesionales de enfermería en la región son mujeres1. A nivel mundial, las mujeres forman parte del 70% de las trabajadoras de salud en el mundo2 mientras que en America Latina, ellas el 57% de doctoras de medicina son mujeres3. Al estar sobrerrepresentadas en ocupaciones como la enfermería, mujeres como María Lorena, están especialmente expuestas a un mayor riesgo de exposición a contraer la enfermedad. Mientras es cierto que los impactos pandemia nos afectarán a todos, estos afectarán a las mujeres de manera desproporcionada, más aún a las mujeres en condiciones de riesgo, vulnerabilidad y pobreza. 


Antonio Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas señaló recientemente que la pandemia del COVID-19 está exponiendo y explotando desigualdad de género. En nuestra región, la vulnerabilidad ante una crisis socioeconómica derivada del COVID-19 se exacerba al ser la región con mayores niveles de desigualdad, pues en América Latina y el Caribe, la pobreza tiene rostro de mujer. Mientras que, en 2002, el índice de feminidad de los hogares en situación de pobreza ascendía a 105 mujeres por cada 100 hombres; en 2017 este valor se ubicaba en 113 mujeres por cada 100 hombres4


Se estima que la crisis del COVID-19 disparará una recesión económica aún más profunda que la crisis financiera de 2008. CEPAL estima, en un escenario conservador, este año un crecimiento del -1.8% para América Latina y el Caribe. Esta desaceleración de la economía traerá graves consecuencias impactando los ingresos de las personas y sus hogares en la región. Esto es especialmente preocupante si se toma en cuenta que, en América Latina, el 54,3% de las mujeres y el 52,3% de los hombres trabajan en condiciones de informalidad y en el caso de las y los jóvenes este porcentaje asciende al 60%5. La informalidad laboral implica bajas remuneraciones, condiciones laborales precarias y nula protección social en caso de enfermedad.


En este contexto, se debe avalar una respuesta coordinada de políticas públicas, sin embargo, esta no puede ser aplicada como una fórmula generalizada para la población. Para poder atender las necesidades específicas de todos, todas y todes las personas en la región debemos mirar los impactos del COVID-19 con un lente de género interseccional y abordarlos con enfoque multidimensional. La economía feminista por su parte busca colocar a su núcleo la sostenibilidad de la vida y la solidaridad. En este marco, resulta necesario y urgente su integración en el diseño de las medidas y paquetes económicos y sociales de respuesta; que por un lado protejan el empleo y garanticen la continuidad de la actividad productiva, y por el otro, el ingreso y los mecanismos disponibles para lidiar con la crisis por parte de las personas y los hogares, especialmente de los segmentos en mayor situación de vulnerabilidad y en mayor riesgo de pérdida de empleos y medios de sustento.  


Las medidas que han sido implementadas en respuesta a la crisis sanitaria, económica y social que vive el mundo en torno a la pandemia del COVID-19, desde el aislamiento preventivo obligatorio, el cierre de fronteras, cierre del comercios y actividades comerciales formales e informales suponen una dura disrupción de la cotidianidad de las personas en la región. 


Para muchas mujeres, esto significa más trabajo y/o más preocupaciones. Con las escuelas cerradas y los niños en casa, las mujeres y las niñas terminan realizando una mayor cantidad de trabajo doméstico y de cuido no remunerado en casa. Según ONU Mujeres, mujeres a nivel mundial realizan al menos 2,5 veces más trabajo doméstico y de cuidado no remunerado que los hombres. Esto significa que, en el contexto de esta pandemia, mujeres como María Lorena, que han podido mantener su fuente de ingreso, una vez finalizado su horario laboral se dedican a las labores del hogar. Es importante que el sector privado y el sector público implementen políticas que tomen en consideración esta sobrecarga laboral y emocional que se ha convertido en el “nuevo normal” para muchas mujeres en la región.


Este mes, el área de género del Programa de las Naciones Unidas - Hub Regional para América Latina y el Caribe anunciamos nuestras recomendaciones para enfrentar los efectos de la emergencia del COVID-19 en la región de una manera integral e inclusiva con el lanzamiento nuestra la Nota Técnica “Los Impactos Económicos del COVID-19 y las Desigualdades de Género Recomendaciones y Lineamientos de Políticas Públicas el Covid-19” con el fin de contribuir a la implementación de políticas género-responsivas de respuesta a la emergencia del COVID-19. Las recomendaciones en la Nota Técnica buscan garantizar la integración de la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y brindar lineamientos y recomendaciones a las Oficinas de País del PNUD y a los países de la región. 


Mientras la ciencia avanza en dirección a una vacuna eficaz, en el PNUD, trabajamos junto con los gobiernos a fin de garantizar la integración de la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres en los países de la región. Se dice que esta crisis va a sacudir el mundo, es más ya lo ha hecho, sin embargo, hay que tomar en consideración que esta crisis actual también puede plantearse como una oportunidad de evaluar que ha estado funcionando y que no, cómo promover inversiones sostenibles a largo plazo en los sistemas que garanticen el acceso universal y de calidad a los servicios de salud, sistemas de protección social y de cuidados, así como en políticas activas de empleo, y en el desarrollo de políticas de reactivación económica centradas en el crecimiento inclusivo, la inclusión social y la sostenibilidad ambiental, basados en el diálogo social y la gobernabilidad efectiva.

 

 

 

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 1IADB (2019), El Futuro del trabajo en América Latina y el Caribe. Educación y salud: ¿los sectores del futuro?.

2Resource Spotlight: Gender and Health Workforce Statistics https://www.hrhresourcecenter.org/gender_stats.html

3IADB (2019), El Futuro del trabajo en América Latina y el Caribe. Educación y salud: ¿los sectores del futuro?.

4CEPAL (2019), La autonomía de las mujeres en escenarios económicos cambiantes (LC/CRM.14/3), Santiago.

563 Reunión de la Comisión Regional de la Organización Mundial del Turismo (OMT), Paraguay, 12-13 abril de 2019.

 

 

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