28 Mayo 2020
Por PNUD El Salvador

Las características particulares de los hogares que tienen como líder a una mujer, los cuales representan el 31.1% del total de hogares salvadoreños, los hacen más vulnerables a los impactos de la pandemia COVID-19 y, por tanto, requieren medidas específicas para salir adelante, según un documento lanzado recientemente por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en El Salvador.



El documento “COVID-19 y vulnerabilidad: Una mirada desde la Pobreza Multidimensional en El Salvador” utiliza la metodología de medición del Índice de pobreza multidimensional, aplicada en El Salvador desde 2015, para identificar características estructurales que hacen que ciertos hogares presenten riesgos más altos que otros ante la emergencia.

El análisis señala que hay seis privaciones en los hogares, que aumentan el riesgo ante la COVID-19: hacinamiento, falta de acceso a seguridad social, subempleo falta de acceso a agua, falta de acceso a servicios de salud, falta de acceso a saneamiento y subempleo e inestabilidad en el trabajo.

Asimismo, se identifican tipos de hogares que acumulan varias de estas privaciones y, por tanto, están en desventaja en la emergencia; entre ellos, los hogares liderados por mujeres, que por lo general tienden a ser monoparentales. El 74% de estos tiene entre una y tres privaciones que aumentan su riesgo ante los impactos sanitarios, sociales y económicos del COVID-19. En este grupo, es aún más vulnerable la situación de casi 230,000 hogares con jefatura femenina monoparentales y que además tienen dependientes entre 0 y 17 años de edad.

En la mayoría de estos hogares, las mujeres tienen una inserción laboral más precaria, dado que trabajan en la informalidad, sin seguridad social para sí y sus dependientes, con menor participación como asalariadas permanentes y, si tienen trabajo formal, con salarios menores a los de los hombres. A estas características se suma que las mujeres tienen mayores cargas de trabajo no remunerado en el hogar, y que la cuarentena obligatoria aumenta la carga doméstica y de cuido.

“Muchas mujeres enfrentan brechas socioeconómicas que se acentúan con la pandemia y que impactan también a niños, niñas y adolescentes dependientes. Debemos abordar estas desigualdades de género con acciones inmediatas y respuestas tempranas, para que no se amplíen y para que los hogares con jefaturas de mujeres sean más resilientes”, enfatizó la Representante Residente del PNUD en El Salvador, Georgiana Braga-Orillard.

El documento recomienda dar prioridad en la emergencia a los hogares dejados atrás en el desarrollo, a través de acciones inmediatas o de corto plazo, y de respuestas tempranas, para ser implementadas una vez superadas las medidas sanitarias. A este segundo grupo de medidas se les ha denominado “canastas de resiliencia”, que son políticas públicas enfocadas en respuesta de mercado laboral, protección social, provisión de servicios básicos, sistemas de cuidado, acceso a activos físicos y financieros para proteger a las personas en condición de vulnerabilidad frente al COVID-19.

Para fortalecer la resiliencia y dar respuesta a los hogares con jefaturas de mujeres se recomiendan canastas de cuidado, es decir adaptar servicios públicos y privados de atención comunitaria con servicios de cuidado para hogares con menores de edad; y canastas alimenticias, con provisión de alimentos o vales que permitan atender las necesidades particulares de la niñez.

Asimismo, canasta de ingreso, que incluye compra de cosecha o producción pecuaria de pequeña escala para pequeñas productoras en la zona rural; programas de inversiones intensivas en empleo que vinculen la demanda y oferta locales; fortalecimiento de capacidades y recursos a trabajadoras informales por cuenta propia y pensión básica universal a hogares que además no cubren la canasta básica o tienen personas mayores de 60 años, entre otros.

Un cuarto grupo de medidas para los hogares con jefaturas de mujeres sería las de la canasta de trabajo temporal, con programas de empleo público y capacitación pronta. Esta, por ejemplo, se puede combinar con la canasta de cuidado, y brindar pago por jornadas de cuido de personas adultas mayores.

 

Fuente: https://www.sv.undp.org/content/el_salvador/es/home/presscenter/articles/2020/010/hogares-con-jefaturas-de-mujeres-requieren-politicas-publicas-es.html

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