30 Noviembre 2020
Por: Elizabeth Guerrero Caviedes Asesora en Género, PNUD Chile

De acuerdo a la última Encuesta Nacional de Violencia Intrafamiliar (ENVIF 2020), en Chile ha aumentado de un 32,6% a un 41,4% el porcentaje de mujeres que declara haber sufrido algún tipo de violencia durante el último año. Esta encuesta fue aplicada justo antes del inicio de la pandemia, por lo que no permite observar la incidencia que las medidas decretadas ha tenido en el aumento de los casos de violencia. No obstante, los registros del Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género dan cuenta de un importante aumento en los llamados a los servicios de orientación como el fono 1455 y el WhatsApp de emergencia.


Anticipándose al impacto que la pandemia podría tener en los casos de violencia intrafamiliar, la Oficina del PNUD en Chile postuló al Fondo de Respuesta Rápida (RRF) una iniciativa para fortalecer los servicios de orientación, como el whatsapp que permite a las mujeres comunicarse y solicitar información sin la necesidad de hablar, en los casos en que el agresor se encuentre cerca, así como ampliar la capacidad de acogida de los dispositivos que albergan a mujeres en situación de riesgo.

Además de lo anterior, se propuso como un componente clave, apoyar a los equipos profesionales y técnicos de los dispositivos de atención distribuidos a lo largo del país, que contemplan: centros de la mujer, que son los que ofrecen atención sicológica y legal a las mujeres víctimas de violencia; las casas de acogida, que actúan como refugios en casos de riesgo alto; los centros de violencia sexual y los centros de reeducación de hombres.

Los equipos de estos dispositivos suman un total aproximado de 1300 personas, la mayoría de ellas mujeres. Este componente del proyecto tuvo en consideración la doble dimensión desde la que podría considerarse a los equipos. Por un lado, como personas expuestas de manera imprevista a una nueva forma de trabajar, como es la atención remota, y por otro, como mujeres que en teletrabajo se han visto expuestas a una alta exigencia y demanda física y emocional, sumado a la demanda habitual del trabajo en violencia de género.

Para apoyar a los equipos se desarrolló un modelo de fortalecimiento de capacidades en línea, que contempló la elaboración de un protocolo de atención y la entrega de herramientas para la atención remota, a través de talleres virtuales con grupos pequeños que permitieran un trabajo e interacción con las tutoras y la puesta en práctica de las herramientas trabajadas. 

Al inicio del proyecto se aplicó una encuesta a los equipos para conocer sus expectativas y necesidades. Una de ellas fue la necesidad de actualización de información sobre la oferta gubernamental para las mujeres para enfrentar la crisis provocada por al Covid19, para lo cual se desarrollaron webinars informativos, asegurando así que todos los equipos manejen la información necesaria.

Dado la experiencia de este período, se propuso recoger las lecciones aprendidas a través de la conformación de una comunidad de práctica, donde distintos equipos presentan y comparten sus experiencias con el resto de los dispositivos. Se ha intencionado que haya no solo experiencias de la capital, sino también de distintas regiones del país.

Por último, y no menos importante, dado el burnout al que los equipos están expuestos, aún más en estas circunstancias, se desarrolló un programa de autocuidado con una sala de bienestar virtual, a la que cualquiera de las personas inscritas puede acudir cuando lo considere necesario.

Si bien, el desarrollo de esta iniciativa no ha esta iniciativa no ha estado exento de dificultades, dados la demanda laboral y el escaso tiempo para sumarse a las actividades, las dificultades de conexión que a veces se experimentan, la sobrecarga de trabajo y estrés de este período, la evaluación hecha por los equipos es positiva. Ellos y ellas han valorado el espacio y las herramientas entregadas, pero han valorado especialmente la posibilidad de compartir e intercambiar experiencias y reconocer los desafíos comunes que enfrentan. Si bien la pandemia ha sido un desafío para todos y todas, al mismo tiempo ha constituido una oportunidad para buscar nuevas formas de trabajar, tal como lo comenta una de las profesionales en su evaluación:

“Ha sido un espacio que se parece mucho a lo que como equipo siempre habíamos imaginado. Es muy necesario conectarnos entre dispositivos y no ser islas …el espacio fue de mucho apoyo en momentos tan complejos como el teletrabajo. Es una manera nueva de trabajar es importante apoyarnos entre colegas para complementar nuestras estrategias de intervención”.


 

 

 

Temática Violencia y seguridad ciudadana