EN BREVE:

Mujeres y hombres viven, ejercen y perciben la violencia e inseguridad de manera diferente, debido a como experimentan la inseguridad. Esto está relacionado con la construcción de las identidades de género y las desigualdades de género que existen en nuestras sociedades donde la violencia contra la mujer se ha “normalizado” y, en muchas sociedades, se mantiene invisible en las políticas de seguridad.

La violencia contra las mujeres tiene lugar tanto en el ámbito de lo privado y de las relaciones íntimas, así como en el ámbito de lo público. Las calles y plazas, las escuelas, los centros de trabajo, los autobuses y las plazas de recreación no son espacios necesariamente seguros para las mujeres y las niñas. Son espacios donde ellas encuentran violencias desde el piropo y acoso sexual hasta la violencia sexual y feminicidio. Negar esta realidad y las experiencias de las poblaciones matizadas por su género, ha llevado a un análisis parcial y sesgado sobre las expresiones y factores de la violencia social y ha dado lugar a políticas públicas y programas de seguridad que solo responden a una parte de la población por lo que son ineficientes e ineficaces.

La seguridad ciudadana no debe verse exclusivamente en función de los índices de delito y violencia: homicidio, robo y hurto, tráfico de drogas. Integrar otros indicadores relacionados con violencia contra las mujeres, como por ejemplo femicidio y acoso callejero ayudaría a que las políticas de seguridad ciudadana se orienten a soluciones más integrales que incluyan la mejora de la calidad de vida de la toda población, la acción comunitaria para la prevención del delito y la violencia, una justicia accesible, ágil y eficaz para todos y todas, una educación que se base en valores de convivencia pacífica, en el respeto a la ley, en la tolerancia y en la construcción de cohesión social (PNUD, 2014). Cada una de estas dimensiones, tiene una perspectiva y diferenciación de género.

Para responder adecuadamente a la problemática de la inseguridad, se necesita buena información y datos que permitan analizar la inseguridad desde la perspectiva diferenciada de hombres y mujeres (considerar las diferentes amenazas y delitos que sufren mujeres y hombres y profundizar en las causas que las ocasionan).

Por eso desde el PNUD promovemos que nuestro trabajo en seguridad ciudadana incorpore el enfoque de género y se oriente a prevenir y eliminar la violencia contra las mujeres. Esto a través del fortalecimiento de las capacidades de los actores públicos y privados en materia de género y seguridad ciudadana, la desagregación por sexo y el análisis de género para la mejora en los sistemas de información, la formulación e implementación de políticas y planes de acción que atienden la situación de inseguridad ciudadana de hombres y mujeres con recursos.