Genera perspectiva

En los últimos 12 años, 60 millones de personas en América Latina y el Caribe salieron de la pobreza (según la definición de la línea de pobreza de 4 dólares al día) y cerca de 90 millones se incorporaron a las clases medias (según la línea de 10 a 50 dólares por día).   Desde el año 2002, tres factores fueron determinantes en la reducción de la pobreza en la región: las mejoras en ingresos laborales, la ampliación de transferencias sociales y los cambios demográficos que han incrementado la participación de jóvenes y mujeres en los mercados laborales.  A pesar de este progreso, quedan todavía muchos grupos – en especial mujeres, jóvenes, pueblos indígenas, afro-descendientes y personas mayores- excluidos de mercados laborales dinámicos y que no se benefician de las redes de protección social existentes. Para poder progresar, las brechas de desigualdad, exclusión y discriminación tienen que estrecharse. (RHDR, 2015) Un mayor crecimiento económico no conduce necesariamente a generar un mayor progreso social, sin embargo debe ser inclusivo con el fin de crear empleos sostenibles y promover la igualdad.
La mirada de género evidencia que las causas y la situación de pobreza de hombres y mujeres son en algunas ocasiones diferentes: las carencias que enfrentan unos y otras son de distinta naturaleza y las personas enfrentan obstáculos diversos para salir de ella. También nos permite observar que mujeres y hombres no son grupos homogéneos sino diversos y señala la importancia de cruzar el género con otras variables como clase, edad, etnia, raza, discapacidad y ámbito rural/ urbano, para poder comprender realmente este fenómeno y sus implicaciones.
 
La incorporación de la perspectiva de género al análisis de la pobreza también ha permitido ver otros tipos de pobreza más allá de la carencia de ingresos: pobreza de tiempo, de oportunidades y de trabajo, la pobreza al interior de los hogares, la falta de vínculos sociales, la limitación de libertades políticas, etc., que deben ser tomadas en cuenta en las estrategias de lucha contra la pobreza.
 
 
Sin embargo, en muchas ocasiones tanto la medición como el análisis de la pobreza siguen siendo ciegos al género. Una de las fuertes críticas que se realizan desde la perspectiva de género, es que en la medición se toma únicamente como unidad de análisis el hogar, obviando las brechas de género y de edad, así como las relaciones de poder asimétricas que existen en su interior. Así, este tipo de mediciones acaban afirmando que no hay diferencias relevantes entre la incidencia, intensidad y severidad de la pobreza entre hombres y mujeres.
 
Asimismo la perspectiva de género suele estar todavía ausente en las políticas anti pobreza. Muchas de ellas han introducido medidas para superar la pobreza de las mujeres, pero en general estas iniciativas han tenido un marcado carácter asistencial, y las mujeres han sido identificadas principalmente como madres e intermediarias para el reparto de los beneficios en las familias, lo que supone un aumento del trabajo para ellas. Estas políticas, en general, no han sabido involucrar a los hombres ni al estado en las tareas domésticas y de cuidado, y han propuesto a las mujeres actividades de generación de ingresos desvinculadas del mercado, informales e insostenibles.
 
 
El paradigma de desarrollo humano supera la visión más economicista de la pobreza y define la pobreza humana como la carencia del nivel mínimamente aceptable de capacidades que sufren las personas, para satisfacer sus necesidades humanas y fundamentales (PNUD, 1997). De esta forma, la equidad, la inclusión social, el empoderamiento de las mujeres y el respeto a los derechos humanos son condiciones necesarias para poder reducir la pobreza. Estas mismas metas están incluidas en los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS) adoptados por los países en septiembre del 2015 como parte de la Agenda 2030, y en particular en el Objetivo 1  “Fin de la pobreza”,   en la meta 1.2) Para 2030, reducir al menos a la mitad la proporción de hombres, mujeres y niños de todas las edades que viven en la pobreza en todas sus dimensiones con arreglo a las definiciones nacionales; meta 1.4) Para 2030, garantizar que todos los hombres y mujeres, en particular los pobres y los vulnerables, tengan los mismos derechos a los recursos económicos, así como acceso a los servicios básicos, la propiedad y el control de las tierras y otros bienes, la herencia, los recursos naturales, las nuevas tecnologías apropiadas y los servicios financieros, incluida la microfinanciación; y meta 1.7) Crear marcos normativos sólidos en los planos nacional, regional e internacional, sobre la base de estrategias de desarrollo en favor de los pobres que tengan en cuenta las cuestiones de género, a fin de apoyar la inversión acelerada en medidas para erradicar la pobreza. 

Actividades

Taller sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible en Belice

De acuerdo al Informe de 2015 de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), las desigualdades de género y la discriminación contra las mujeres y las niñas pueden ralentizar el progreso en todas las otras áreas del desarrollo.


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Las mujeres y la inclusión social

En mayo del 2016 se celebró en Argentina la Conferencia "Inclusión de las mujeres. De Beijing a Post -2015. En el discurso inaugural de la conferencia, que aborda los desafíos persistentes que enfrentan las mujeres y las niñas, Helen Clark destacó que, además de la meta específica de la igualdad de género, en la nueva agenda global de desarrollo post-2015 es crucial aliarse con los países para garantizar que todas las políticas a nivel nacional y local tengan una “perspectiva de género” que permita superar las desigualdades históricas entre hombres y mujeres. Más información

 

 

 

Conferencia Mundial “Inclusión Social de las Mujeres: de Beijing a Post 2015”

 

Durante el 6 y 8 de mayo, en Buenos Aires, Argentina se realizó la Conferencia Mundial “Inclusión Social de las Mujeres: de Beijing a Post 2015” contó con la presencia de mujeres políticas, activistas e investigadoras de todas las regiones, que se dieron cita para revisar los avances en torno a la Plataforma de Acción realizada en septiembre de 1995 en Beijing, China.

 

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Recursos

Debaten en Montevideo situación de trabajadoras domésticas del Mercosur

En el marco de la Reunión de Ministras y Altas Autoridades de la Mujer del Mercosur (RMAAMM), el martes 8 y el miércoles 9 de agosto está teniendo lugar en Montevideo el Encuentro regional por los derechos de las trabajadoras domésticas. Ver galería de imágenes
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COMPROMISOS Y RUTA HACIA UN PLANETA 50-50 AL 2030

Llegar a un Planeta 50-50 requiere llevar a la práctica el fundamento de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que es "no dejar a nadie atrás". Las mujeres y las niñas no deben quedar atrás en lo que se refiere a las oportunidades de aprendizaje y la adquisición de habilidades, el trabajo decente, salarios equitativos y la adopción de decisiones en todos los niveles de gobierno. No deben quedar atrás en lo que respecta a los derechos jurídicos y el acceso a los servicios y a la protección de la violencia por motivos de gé- nero. En este sentido, la igualdad de género no es únicamente contemplada con el ODS 5, sino que también está integrada en el resto de Objetivos de Desarrollo Sostenible. Más información


Informe Regional sobre Desarrollo Humano para América Latina y el Caribe

¿Por qué hablar de progreso multidimensional? ¿Qué significa y cómo puede ayudar a enfrentar los nuevos retos de desarrollo de la región? Significa en primer lugar, trascender el uso del ingreso per cápita, del ritmo de crecimiento económico y del PIB como criterios privilegiados para medir el nivel de desarrollo de los países de renta media y de los pequeños Estados insulares en desarrollo (PEID). Los países no se “gradúan” por superar un determinadoumbral de ingresos. En segundo lugar, apunta aconstruir políticas intersectoriales, holísticas y universales para dar respuesta a los problemas multidimensionales del desarrollo. 

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¿Perdiendo Desarrollo Humano?: Desigualdad de Género en República Dominicana, evidencias del IDG –IDG

El Índice de Desigualdad de Género (IDG)[1] muestra los desafíos que existen en materia de igualdad de género para lograr un desarrollo humano sostenible. Mide las desigualdades entre hombres y mujeres en tres aspectos: salud reproductiva, empoderamiento y acceso al mercado laboral. Al comparar el IDG de República Dominicana con el del resto de los países de América Latina y el Caribe  (ALC)[2], queda claro que la desigualdad de género es un reto: es el cuarto país más desigual en la región, después de Haití, Panamá y Guatemala. 

 

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Indicadores de Desarrollo Humano y Género en México

La publicación "Indicadores de Desarrollo Humano y Género en México: nueva metodología. Identificar las barreras para lograr la igualdad" permite profundizar, desde la perspectiva de la igualdad de género, en las oportunidades y desafíos que enfrentan el país y la sociedad a fin de asegurar un desarrollo pleno y equitativo para todas las mexicanas y los mexicanos.

 

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Experiencias

III Informe de Desarrollo Humano Regional: Progreso Multidimensional: Bienestar más allá del ingreso

La  elaboración del tercer Informe de Desarrollo Humano del PNUD para la región de América Latina y el Caribe es el resultado de un trabajo conjunto y multidisciplinar entre diferentes actores nacionales e internacionales liderado por un equipo técnico de la sede del PNUD en coordinación con las oficinas de país de la región y el centro regional.  Asimismo ha sido alimentado por los aportes del Consejo Asesor del informe, formado por más de 20 autoridades entre ministros, senadores, académicos y los actuales líderes de las principales organizaciones multilaterales de la región. El informe se está alimentando de papers, casos de estudio y estudios métricos para identificar y analizar las dimensiones faltantes del progreso y promover políticas para una reducción efectiva de la pobreza. Su publicación  está prevista para principios 2016.