01 Junio 2014

Genera Perspectiva

América Latina y el Caribe han demostrado, en la última década, importantes índices de crecimiento económico —superiores a la media mundial— así como una reducción de las brechas de desigualdad, aunque siguen siendo de las más elevadas del planeta. Pero uno de los principales desafíos es potenciar mercados de trabajo más dinámicos, estables e innovadores que favorezcan las garantías del trabajo decente.

En las últimas décadas se registró una incorporación masiva de las mujeres al mercado laboral, del 32% al 52% de la tasa de participación laboral femenina (PNUD, CEPAL, ONU Mujeres, OIT: 2013). En 2012 las mujeres tenían un desempleo de 8,2%, el de los hombres era de 4,4% (OIT: 2012), brecha que se mantiene en los últimos tres años. Y el 53,7% de las mujeres y el 47,8% de los hombres trabajan en condiciones de informalidad (OIT: 2012). La prevalencia de mujeres en el sector informal y en situación de subempleo o desempleo equivale a una subutilización de la mitad de la fuerza laboral potencial de un país y significa una asignación ineficiente de recursos y una pérdida de capital humano. Mientras que el nivel de educación de las mujeres es mayor que nunca, esto no ha garantizado mayores oportunidades de empleo decente. Dentro de la población económicamente activa, el 53% de las mujeres han completado10 o más años de educación formal en comparación con el 40,4 % de los hombres.

Asimismo, existe una persistencia en los elevados niveles de segregación laboral; la segregación horizontal (a nivel de sectores ocupacionales) es muy marcada en la región, la presencia de actividades financieras, industria y minería, sector con mejores salarios y condiciones laborales, es más baja en comparación de los hombres, solo del 37%. Mientras que las mujeres están sobre representadas en los sectores de más baja productividad, como el sector de los servicios (73%), que incluye el servicio doméstico un sector que representa las peores condiciones laborales. (CEPAL 2014:191). Al analizar la segregación vertical se observa que los puestos más altos de las empresas en América Latina y el Caribe solo un 23% están ocupados por mujeres (Grant Thornton, 2013). Se estima que la brechas salariales entre hombres y mujeres con iguales edades e iguales niveles de educación llega al 17% (PNUD, CEPAL, ONU Mujeres, OIT: 2013). Y sólo un 45% de las trabajadoras tienen acceso a jornada completa, mientras que 63% de los hombres trabajan a tiempo completo, y tiene graves consecuencias tanto en sus salarios como en las prestaciones que obtienen.

La superación de estas inequidades en el mercado de trabajo exige por lo tanto la puesta en marcha de nuevas políticas de empleo que incluyan entre sus objetivos y características fundamentales el desarrollo de las mujeres en el mercado de trabajo, en condiciones de igualdad de trato y oportunidades con los hombres. Asimismo de cambios en los marcos legales que establezcan una mayor corresponsabilidad social para la conciliación entre trabajo y familia, y que creen condiciones efectivas para la eliminación de las discriminaciones presentes en el mercado laboral. A la construcción de sociedades más inclusivas e igualitarias deberían concurrir las políticas públicas hacia el trabajo, fortaleciendo la inserción, la permanencia y el ascenso de las mujeres en el mercado laboral, en condiciones de igualdad. Solamente con políticas que contengan tales ingredientes, los problemas estructurales podrán ser superados.

Para hacer frente a esta situación y responder a la creciente demanda social de mejora de los mercados laborales, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) se propone brindar acompañamiento integral a los países de la región para avanzar en Políticas de Igualdad Laboral y Programas de Certificación de Sello de Igualdad deGénero, que incluyan acciones para:

1) Promover el ascenso profesional de las mujeres que frecuentemente se topan con un “techo de cristal”, que les impide alcanzar los puestos más altos de las empresas, en general ocupados por hombres.

2) Garantizar la igualdad de oportunidades en la promoción y desarrollo de carrera profesional.

3) Establecer políticas de igualdad salarial con la aplicación efectiva del principio de “igual salario por trabajo de igual valor”.

4) Desarrollar medidas para garantizar la protección a la maternidad y paternidad, y beneficios para conciliar la vida familiar, personal y laboral con corresponsabilidad social.

5) Garantizar medidas para proteger a las mujeres del acoso sexual en el lugar del trabajo, y promover que las empresas sean vehículos de programas de protección y apoyo a las víctimas de violencia mediante acciones de reparación e inserción laboral.

6) Revisar las políticas dirigidas a empresas proveedoras y contratistas para promover la igualdad de género en toda la cadena de valor.


Para conocer los compromisos internacionales sobre trabajo decente e igualdad de género ingresar: Link

Actividades

Lanzamiento del informe “Trabajo decente e igualdad de género: políticas para mejorar el acceso y la calidad del empleo de las mujeres e América Latina y el Caribe”

Medellín, 11 de noviembre de 2013. En el marco de la Décima Octava Conferencia Interamericana de Ministros de Trabajo (CIMT), la Organización Internacional del Trabajo (OIT) presentó el Informe Regional sobre Trabajo Decente e Igualdad de Género decente, resultado del trabajo conjunto de 5 organismos internacionales: OIT, ONU Mujeres, FAO, CEPAL y PNUD.

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Comenzó en Montevideo proceso regional de consulta sobre trabajo decente y equidad de género en América Latina y el Caribe

Montevideo, 25 de julio de 2012. El taller de consulta del Informe regional "Trabajo decente y equidad de género en América Latina y el Caribe: propuesta para mejorar el acceso y la calidad de los empleos de las mujeres en la región" abrió el ciclo de 13 consultas por toda la región y fue coorganizado por PNUD junto con OIT, ONU Mujeres, CEPAL y FAO.

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Recursos

 

Bolivia: Entendiendo las desigualdades de género en el mercado laboral

En el caso de Bolivia, se evidencia que la participación laboral de las mujeres rurales es mayor que la de las urbanas, pero en ambos casos la presencia de hijos pequeños y estar en pareja impone limitaciones a la participación laboral. El cierre de brechas en escolaridad se ha venido produciendo a mayor velocidad en el último tiempo. No obstante, debe mejorarse la calidad de la educación en cuanto a contenido y a métodos de aprendizaje. En lo rural, no basta con mejorar aspectos de infraestructura y de idioma, es importante idear la forma de que las mujeres rurales aprovechen el mayor nivel de capital humano, porque de otro modo, se ven forzadas a migrar, no solo hacia áreas urbanas dentro de Bolivia, sino también al exterior. 

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Uruguay: ¿Frenos al empoderamiento económico? Factores que limitan la inserción laboral y la calidad del empleo de las mujeres

El cociente entre el tiempo de trabajo remunerado y no remunerado de hombres y mujeres es un indicador de la división sexual del trabajo en los hogares. Cuando se compara esa relación para el total de la población en el año 2007 se encuentra que mientras los hombres destinan 72% de su tiempo al trabajo remunerado y 28% al trabajo no remunerado, las mujeres dedican 35% y 65% respectivamente.

Las mujeres realizan una jornada laboral que dura 10 horas menos en promedio que la de los hombres, pero su dedicación al trabajo no remunerado es 20 horas superior. Por ello, cuando se calcula la carga global de trabajo, para las ocupadas ese total es 10 horas superior que el de los hombres.

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Ecuador: empoderamiento económico de las mujeres. Producción y reproducción de sesgos de género en el mundo del trabajo

Más de 50% de las mujeres en edad de trabajar se encuentran en condiciones de no ingreso al mercado de trabajo (inactividad), y la mitad de ellas lo está debido a limitaciones de tiempo o restricciones familiares relativas a los cuidados. Si bien hasta mediados de 2006 esa tendencia ha sido decreciente, durante los últimos años la participación en el mercado laboral tanto de hombres como de mujeres se reduce, principalmente por la entrada más tardía de los jóvenes al mercado laboral.

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Chile: ¿Frenos al empoderamiento económico? Factores que limitan la inserción laboral y la calidad del empleo de las mujeres

En las dos últimas décadas la participación laboral en Chile ha sido creciente aunque la tasa de actividad de las mujeres chilenas se ubica por debajo del promedio regional. La ocupación femenina ha seguido la misma tendencia, pero las características de sus puestos de trabajo revelan una calidad inferior a la de los hombres y continúan registrándose considerables brechas de género en los ingresos laborales.

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Argentina: obstáculos para la inserción laboral equitativa y el empoderamiento económico de las mujeres

El presente documento analiza los condicionantes que contribuyen a las diferencias en la inserción en el mercado de trabajo y en los resultados laborales que obtienen hombres y mujeres en Argentina, considerando si esos condicionantes configuran restricciones de género "intrínsecas" (construcciones sociohistóricas y culturales) o bien son "impuestas" por las instituciones (normativa, Estados, mercados). 

 

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Experiencias

 

Experiencia destacada – Apoyo al fortalecimiento del Programa de Equidad Laboral con Enfoque de Género de Colombia

 

Nombre de la Política

Programa de Equidad Laboral

País

Colombia

Institución

Ministerio de Trabajo de Colombia

Experiencia

El Ministerio de Trabajo de Colombia desarrolló el Programa de Equidad Laboral (PEL) rector de la inclusión de la equidad como eje central de la política de trabajo.  Para tal fin solicitó asistencia técnica al PNUD Colombia y al Área Práctica Regional de Género del PNUD.
En el marco de una acuerdo de cooperación se realizaron:

  • Análisis de experiencias similares en la región y levantamiento de buenas prácticas.
  • Entrevistas en profundidad con diferentes actores institucionales y no institucionales de Colombia (Sector gubernamental, movimiento de mujeres, sector privado, otros)
  • Alineación con tratados internacionales firmados por Colombia.
  • Recomendaciones para el desarrollo en la construcción de las líneas de acción, acciones, metas e indicadores.
  • Apoyo en el desarrollo e implementación de programas centrales como el Sello de Equidad Laboral, EQUIPARES.
  • Integración del enfoque de género en el sistema de protección social de Republica Dominicana
Apoyo en la inclusión del enfoque de género en los análisis realizados por la RED ORMET 

Página WEB

http://www.mintrabajo.gov.co/equidad.html