06 Noviembre 2019

EN BREVE:

Las relaciones de las personas con su entorno y uso y manejo que hacen de los recursos que en ellos se encuentran dependen de su entorno socioeconómico y sociocultural, edad y sexo. Esto quiere decir que las mujeres y los hombres habitan, usan y dependen de sus entornos urbanos y rurales de manera diferenciada dado a sus roles y responsabilidades de género. Las relaciones de género también influyen en el uso y control de los recursos, las estructuras de poder, la toma de decisiones y las estrategias de subsistencia. Estos patrones se basan en datos y estudios de caso a nivel mundial y regional que muestran que tanto los hombres como las mujeres tienen características, necesidades, preferencias y contribuciones diferentes en relación con los sitios urbanas y rurales donde habitan. 

Múltiples estudios demuestran la importancia de la perspectiva de género para el éxito, la eficiencia, eficacia y sostenibilidad a largo plazo de las iniciativas en entornos urbanos y rurales. Este reconocimiento de la importancia de incluir la perspectiva de se vuelve aun mas importante cuando se plantean iniciativas de desarrollo sostenible integral, ya que se requiere utilizar un enfoque donde las relaciones entre todos ecosistemas, incluidos los humanos, deben ser tomadas en cuenta con el fin de lograr y donde se comprenda de manera compresiva las características socioeconómicas y las relaciones de género poblaciones humanas asociadas a estas áreas.  Por ello, es necesario que las iniciativas de desarrollo sostenible se basen en un enfoque de paisaje holístico que considere tanto los aspectos ambientales como sociales. Esto quiere decir que, así como se destinan esfuerzos para describir detalladamente las características geo-ambientales del sitio donde se implementará la iniciativa, así deberíamos destinar esfuerzos para describir detalladamente las características sociales de este sitio. Esto permite no solo conocer de antemano como es el lugar donde realizaremos la iniciativa sino también poder contar con datos para elaborar las líneas de base que nos permitirán monitorear y evaluar los impactos sociales y ambientales que tiene nuestra iniciativa.

El trabajo del PNUD se centra en el diálogo político con actores clave para posicionar los temas de género en el centro de la agenda de desarrollo sostenible al apoyar procesos de desarrollo de capacidades con perspectiva de género para organizaciones e instituciones regionales y locales responsables y organizaciones de mujeres; promover la cooperación sur-sur y e; desarrollo de herramientas para aumentar la inclusión de la perspectiva de género. Si bien este apoyo ha asegurado que muchas políticas e iniciativas de desarrollo sostenible promuevan la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres en la región, todavía existen muchos desafíos que enfrentan los encargados de la formulación de políticas y los implementadores de los países para lograr que más iniciativas de desarrollo sostenible implementen un enfoque de género holístico que reconozca las brechas y desigualdades género, y que plantean objetivos y acciones que tengan el potencial de no sólo “tapar los baches del camino”, sino que pueden crear nuevos caminos para los hombres y mujeres que viven, dependen y protegen de sus entornos urbanos y rurales. 

 

Datos:

  1. En el 2010, casi mil millones de habitantes urbanos de todo el mundo residían en barrios marginales. Más del 90 por ciento se concentró en las regiones en desarrollo, en el caso de América Latina y el Caribe un cuarto (23,6 por ciento) de la población urbana vive en barrios marginales.
  2. Entre finales de los 80 y finales de la primera década del 21 siglo, los hogares encabezados por mujeres como proporción de todos los hogares urbanos en América Latina aumentaron en una media de 9.8 puntos porcentuales. (2013. State of Women In Cities 2012-2013 Gender and the Prosperity Of Cities)
  3. Las tasas poblacionales urbanas feminizadas reflejan la migración rural-urbana selectividad de género acumulada, destacando América Latina destaca como una región en donde más mujeres que hombres se han mudado las ciudades en las últimas décadas. 2013. State of Women In Cities 2012-2013 Gender and the Prosperity Of Cities)
  4. Las mujeres tienen depender más del transporte público y realizan un mayor numero de viajes. En la Ciudad de México tres cuartas partes de las mujeres que viajan diariamente en la ciudad usan el transporte público, dependiendo de este más que los hombres, y haciendo muchos más viajes al día para armonizar diferentes actividades. ( 2017. Ciudades Seguras y Espacios Públicos Seguros)
  5. En las ciudades, la mayoría de las mujeres han experimentado alguna forma de acoso o violencia sexual en sus desplazamientos diarios. El acoso sexual a las mujeres en los espacios públicos y en el sistema de transporte público en los países de América Latina es alto, pero en su gran mayoría no es denunciado. Las principales víctimas de acoso, tanto en la calle como en el transporte público, son las jóvenes. En Lima, 9 de cada 10 mujeres entre 18 y 29 años han sido víctimas de acoso callejero (2013). En Bogotáғ y Ciudad de México, 6 de cada 10 mujeres ha vivido alguna agresión sexual en el transporte público (2014). Y en el caso de Chile, 5 de cada 10 mujeres entre 20 y 29 años declaran haber vivido acoso sexual callejero (2015). 2016. Territorio e igualdad: planificación del desarrollo con perspectiva de género