Créditos: PNUD México

 

Ciudad de México, a 8 de marzo de 2022.- Las actividades de economía social constituyen una alternativa para impulsar el desarrollo sostenible de las mujeres y jefas de familia en las regiones rurales con mayor pobreza del país. Por ello, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en México impulsa en sus proyectos ambientales actividades para promover el autoempleo de mujeres que les permita tener un ingreso y asegurar condiciones básicas como la seguridad alimentaria, el acceso al agua o el manejo sustentable de los recursos naturales, lo que asimismo repercutirá positivamente en su independencia y la generación de medios de vida.

En México, 73.5% del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado que se realiza en los hogares es producido por mujeres, lo que se refleja en que solo el 49% de las mujeres participa en la actividad económica en comparación con 75% de los hombres. Esta falta de participación económica se agudizó por la pandemia de la COVID-19, ya que las mujeres mexicanas representaron 2 de cada 3 empleos perdidos (INEGI,2020).

Por otro lado, las mujeres y las niñas se encuentran dentro de los grupos en situación de vulnerabilidad a los que la crisis climática y los desastres afectan de manera desigual, siendo las mujeres el 80% de las personas desplazadas por desastres relacionados con el clima. Aunado a ello, las mujeres tienen acceso limitado a activos que pueden mejorar su capacidad de adaptación al cambio climático como a la tierra, crédito e insumos agrícolas, participación en la toma de decisiones, capacitación y acceso a la tecnología.

El Día Internacional de la Mujer que lleva por tema “Igualdad de género hoy para un mañana sostenible” reconoce la contribución de las mujeres y las niñas de todo el mundo a los esfuerzos de respuesta, mitigación y adaptación al cambio climático, para construir un futuro más sostenible para todas las personas.  En este sentido, y para reducir la situación de pobreza y desigualdad de las mujeres, el PNUD en México impulsa proyectos ambientales liderados por mujeres.

En la Península de Yucatán, los traspatios familiares son liderados en su mayoría por mujeres que cultivan alimentos para el autoconsumo. Sin embargo, se han perdido las prácticas de manejo y se ha reducido la diversidad de alimentos producidos. Por ello, y dado que son un espacio con alto potencial productivo, el proyecto “Reducción del impacto económico del COVID-19 y fomento a la recuperación temprana resiliente en comunidades de México” trabaja con las mujeres líderes para recuperar las prácticas de producción agroecológica de alimentos tanto vegetales como animales en los solares familiares.

“Somos dueñas de nuestros solares y decidimos qué sembrar y qué animales tener, producimos alimentos saludables que ofrecemos con confianza y orgullo a nuestras familias”, menciona Manuela Poot Chuc, productora.

Estas prácticas, además de generar alimentos saludables y contribuir a la economía familiar de las mujeres, evitan contaminar el suelo, agua y aire; protegen a los polinizadores como las abejas y constituyen un espacio de empoderamiento y de construcción colectiva de aprendizajes intergeneracionales, a la vez que contribuye a la resiliencia de las mujeres ante las crisis.

También, el colectivo Mujeres de Mar y Maíz, una empresa social dedicada a producir totopos de maíz artesanales en la comunidad San Mateo del Mar, Oaxaca, se organizó para mejorar sus capacidades de administración, organización y técnicas, mejorado sus capacidades de producción y comercialización para volverse más resilientes ante las crisis.

 

“Como mujeres tenemos muchos obstáculos para desarrollarnos en el ambiente laboral, algunas veces inicia desde casa y la comunidad, otras para encontrar los recursos necesarios de las diferentes instituciones, pero no por eso debemos rendirnos”, explica Cristina Rodríguez, socia fundadora de la Cooperativa Selva Viva.

En esta cooperativa de la Península de Yucatán las mujeres elaboran productos derivados de las semillas y hojas del ramón (té de hojas y semilla, harina para hotcake y polvo para horchata), un árbol que puede medir hasta 30 metros de altura, de tronco muy grueso, cuyas raíces son profundas y fuertes para resistir fenómenos naturales como huracanes. Actualmente, gracias al apoyo del Programa de Pequeñas Donaciones (PPD) del PNUD en México, cuentan con una máquina empaquetadora de sobres de té que les permite total autonomía en el proceso de producción. Además, rediseñaron sus empaques y ahora envían sus productos a toda la República mexicana, con la meta posicionarse en el mercado internacional.

 

Con estas iniciativas, impulsadas desde el PNUD en México, es claro cómo se pueden construir comunidades resilientes donde mujeres y niñas participen activamente de la vida social, política y económica de estas con igualdad de oportunidades que hombres y niños. Por ello, el PNUD pone a las mujeres al frente de la lucha contra el cambio climático, dado que con su participación en todos los ámbitos lograremos la adaptación y mitigación y alcanzar el desarrollo sostenible.

https://www.mx.undp.org/content/mexico/es/home/presscenter/articles/2022/03/economia-social-liderada-por-mujeres--via-para-enfrentar-al-camb.html