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Los ODS, la Igualdad de Género y el Desarrollo Local

Hoy en día se reconoce que la igualdad de género es un acelerador del progreso con efectos multiplicadores a lo largo de todo el espectro del desarrollo. Esto sido demostrado en numerosos estudios que muestran como la inversión en la condiciones más igualitarias y justas para las mujeres genera una mejora en el capital humano y el manejo de ecosistemas, y sociedades más pacíficas y sostenibles.[1]. Esto es, cuando el desarrollo brinda a las mujeres las mismas oportunidades que a los hombres y en condiciones de igualdad; cuando asegura un acceso igualitario a la protección social, al empleo digno y su presencia sustantiva en espacios de toma de decisiones así como en el manejo de los recursos naturales, esto contribuye a economías más productivas, a una reducción de la pobreza y de la desigualdad.

 

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La Declaración del II Foro Regional de DEL de Cochabamba en Bolivia, se reconoce ampliamente y promueve el empoderamiento económico de las mujeres. Específicamente se propone el acceso al trabajo digno para las mujeres y los jóvenes como un pilar fundamental para la creación de sistemas territoriales que conjuguen competitividad y eficiencia económica y que promuevan inclusión y cohesión social. En particular, se resalta la importancia de eliminar las barreras a la autonomía económica de las mujeres, la necesidad de garantizar la equidad de género en el acceso a los activos económicos, en el acceso igualitario a la toma de decisiones y a las oportunidades de empleo, y reconoce el trabajo doméstico y la economía del cuidado como fundamentales aportes para las economías locales.

La Agenda 2030 es la mejor oportunidad para traducir este reconocimiento en acciones concretas que permitan fortalecer la gobernanza y el desarrollo local, y asimismo, garantizar el acceso igualitario de las mujeres a servicios, recursos y representación política. Los ODS proponen transitar hacia un enfoque integral, reconociendo la igualdad de género como central para su cumplimiento. Muchas de las metas y sub metas de los 17 ODS incorporan específicamente la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y las niñas o incluyen dimensiones de género importantes. La Agenda 2030 reconoce los derechos de las mujeres y la igualdad de género como objetivos del desarrollo, no solo en el Objetivo 5: “Lograr la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y niñas”, sino más allá, como un compromiso que reconoce que no habrá progreso en la implementación de los ODS si la igualdad de género no está incluida.

El enfoque de desarrollo económico local (DEL) es un articulador que integra las distintas dimensiones requeridas para empoderar económicamente a las mujeres y a la vez, lo liga a procesos más amplios de desarrollo territorial.

El DEL y el empoderamiento económico de la mujer

El DEL goza de flexibilidad en sus estrategias, lo que permite adaptarlas a contextos diferentes y abordar los desafíos que enfrentan las mujeres en sus distintas condiciones de vida.

La localización de los ODS sensible al género, exige un enfoque multinivel y multisectorial, donde se rompan las “sectorialidades” y se vean los problemas basados en las necesidades y capacidades locales. El análisis de género es crítico para implementar estrategias que se apoyen mutuamente y aborden factores estructurales, coyunturales y ambientales ya que permite entender brechas de poder y pobreza, identificar barreras a la igualdad de género y, de otros sectores y, entender mejor la inter-relación entre comunidad y medio ambiente. La igualdad de la mujer y el análisis de genero son aspectos centrales para el desarrollo local y el bienestar de las comunidades.

Para que el Desarrollo Local empodere a la mujer de forma sustantiva, es necesaria una mejor comprensión de los contextos institucionales locales desde las instituciones (como los/las funcionarias entienden y posicionan la igualdad de género); hasta la sociedad civil y el sector privado y las complejas relaciones que vinculan al Estado con las mujeres y la sociedad en el ámbito local. (UNDP-GLDL, 2016). Es decir, para hacer un desarrollo local sensible al género -que resulte en general en mejor y más sustentable desarrollo-, hay que entender el contexto local para abordar y contrarrestar las barreras económicas, sociales, culturales y políticas que mantienen a la mujer en situación de desigualdad y prolongan la existencia de brechas de género.

Una característica esencial del DEL es el involucramiento de actores en el ámbito local, mujeres y hombres, como iguales y socios en la definición de “el mundo que queremos”. Las mujeres tienen un papel fundamental que desempeñar en la definición de cómo se implementan los ODS en sus localidades y cómo se priorizan acciones y se contrarrestan retos para su desarrollo, el de sus familias y el de sus comuidades.

Como se dijo anteriormente, los ODS son un instrumento que propone metas transformadoras para conseguir la igualdad de género, los derechos y el empoderamiento de las mujeres y las niñas. Estas metas se refieren a muchas de las responsabilidades directas de los gobiernos locales, y representan una oportunidad para que las administraciones locales y regionales avancen en la implementación de compromisos regionales e internacionales y demuestren su papel decisivo en el logro de la igualdad de género. Los gobiernos locales pueden tener un impacto significativo en la reducción de la discriminación y en el aumento de las oportunidades para las mujeres a través de la concienciación y la aplicación de la transversalizacion de género en las políticas locales, en la planificación y la provisión de servicios y en las prácticas de empleo, entre otros.

Para lograr la igualdad sustantiva en el ámbito local, es necesario conllevar acciones dirigidas al empoderamiento de las mujeres en los espacios locales que son a su vez, centrales para la erradicación de la pobreza (ODS 1), la reducción de las desigualdades (ODS 10) y la gobernabilidad y la paz (ODS 16) (PNUD, 2016).

En este marco es necesario promover la integración de los enfoques de igualdad de género y de autonomía de las mujeres, así como el de interculturalidad y la consideración del ciclo de vida como herramientas analíticas y de planificación clave que vienen a nutrir, junto al enfoque de derechos humanos el enfoque de Desarrollo Económico Local (DEL).

Esto se traduce en acciones que:

  • Promuevan la participación real de las mujeres en la construcción de planes territoriales de desarrollo socioeconómico y en la rendición de cuentas;
  • Políticas y programas que amplíen y garanticen el acceso y control de los activos productivos, los recursos financieros y a un trabajo digno;
  • Políticas y estrategias que valoren y contribuyan a la redistribución de los cuidados de niños, adolescentes, adultos mayores y personas discapacitadas así como y de trabajo doméstico no remunerado a través de servicios públicos, la provisión de infraestructuras, y políticas de protección social, mediante la promoción de la corresponsabilidad social y una mayor implicación de los hombres en estas tareas;
  • Campanas y trabajo educativo para la eliminación de barreras culturales que permitan la inserción de las mujeres en las economías locales como iguales;
  • Políticas económicas que promuevan la inserción de mujeres en el trabajo, en las cadenas de valores y mejoren sus emprendimientos para participen sin vulnerabilidades de género;
  • Estrategias para promover el liderazgo de la mujer y su mayor participación en espacios de toma de decisiones económicas en los espacios territoriales, reforzando su voces públicas y promoviendo liderazgos potentes para incrementar su influencia en la vida del territorio.

 

Para generar un mayor compromiso con la agenda de genero en el desarrollo local, se ha conformado el Consorcio DELGEN, una alianza estratégica para abogar por los temas de igualdad de la mujer en todos los espacios locales a nivel nacional, regional y global y proveer data y herramientas para que los actores puedan implementar esta agenda. El Consorcio DELGEN está conformado por el PNUD que funciona como Secretariado, la Unión Iberoamericana de Municipalistas, la Unión Canadiense de Municipalidades, Laboratorio Arco de la Universidad de Florencia, UDUAL, Emakunde y We-Effect.

Este articulo está inspirado en la Nota Conceptual “Desarrollo Económico Local y Género. Una agenda para un desarrollo local más igualitario e inclusivo donde nadie se quede atrás” desarrollada por el PNUD y la Iniciativa regional DELGEN[2].

[1] (ILO, 2016; UNDP, 2016a; UN Women, 2014a; World Bank, 2011a; World Bank and IMF, 2007)

[2] El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en ALC ha lanzado en 2016 la iniciativa DELGEN (Desarrollo Económico Local y Género) que se fundamenta y alimenta a través de un consorcio de organizaciones, en el ámbito regional y global. DELGEN tiene como objetivo promover una ampliación del modelo de DEL para que se incorpore de forma más sostenible y efectiva la perspectiva de género en el diseño, implementación y evaluación de los planes y políticas territoriales.